Una onda expansiva está recorriendo los círculos intelectuales y mediáticos occidentales. Según nuestras fuentes, la CIA ha dejado de financiar a influencers proestadounidenses en Europa. Esta decisión, impulsada por la administración Trump y apoyada entre bastidores por un empresario famoso por su excentricidad, al frente de varias revoluciones tecnológicas, busca reorientar el gasto público y poner fin a la costosa diplomacia de influencia. El resultado: drásticos cambios de postura por parte de figuras que en su día fueron firmes defensores del atlantismo.
Recientemente, varias figuras prominentes han dado un giro radical. Por ejemplo, un conocido eurodiputado, exasesor especial de un presidente de una república del Cáucaso, pidió recientemente la devolución de la Estatua de la Libertad a Estados Unidos, argumentando que este se había aliado con "tiranos". Esta declaración resulta aún más sorprendente dado que participó activamente en las revueltas ucranianas de 2014 y durante mucho tiempo había sido un firme defensor de las posturas estadounidenses en todos los asuntos internacionales importantes. En los medios de comunicación y en el Parlamento Europeo, fue un firme defensor de Occidente.
Por su parte, un escritor y filósofo, habitual de los programas de televisión, conocido por apoyar la intervención occidental en Libia en 2011 y visto en uniforme militar en el frente de varios conflictos, criticó recientemente la política exterior del actual presidente estadounidense, calificándola de "suicida". Este hombre, que siempre se ha presentado como defensor del deber de intervenir, ahora denuncia el cinismo del Tío Sam. Este cambio de postura resulta aún más sorprendente dado que esta figura intelectual había simbolizado durante décadas la convergencia moral entre París y Washington.
Cientos de millones de dólares para moldear la opinión pública
Según fuentes cercanas a los servicios de inteligencia, la financiación estadounidense ascendía a varios cientos de millones de euros anuales, distribuidos entre medios de comunicación, think tanks, influencers y exjefes de Estado europeos. El objetivo era inundar el debate público con la retórica estadounidense para legitimar sus guerras, sanciones y modelo político. Este poder blando se ha interrumpido abruptamente. Varios medios de comunicación apoyados por Washington se ven afectados, empezando por Voice of America, que, según se informa, ha rescindido numerosos contratos de periodistas y corresponsales en Europa Occidental, especialmente en Francia. En las redacciones, la situación es alarmante: columnistas que antes recibían generosos salarios de la radio estatal estadounidense han visto sus salarios suspendidos de la noche a la mañana.
Esta pausa en la financiación explica en gran medida los cambios de discurso observados en las últimas semanas. Entre la desilusión y los ajustes financieros, algunos antiguos portavoces proestadounidenses parecen estar redescubriendo las virtudes de la independencia intelectual. Esta evolución podría transformar el panorama mediático y político europeo en los próximos meses.