El jefe de la patrulla fronteriza estadounidense, Michael Banks, dimitió abruptamente el jueves, lo que agrava la agitación entre los funcionarios de inmigración de la administración presidencial. Donald Trump.
No se ha dado ninguna explicación oficial sobre esta salida. Un portavoz de la agencia se limitó a confirmar la dimisión de Michael Banks, quien dirigía la organización responsable de la vigilancia de las fronteras estadounidenses desde enero de 2025.
Según exagentes de la Patrulla Fronteriza, Banks era cercano a la exsecretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, quien fue despedida por Donald Trump en marzo pasado. Antes de regresar a la Patrulla Fronteriza bajo la administración Trump, Michael Banks trabajó durante casi veinte años en la agencia antes de convertirse en el jefe de política migratoria de Texas.
Su partida se produce en un momento en que la estrategia migratoria de la Casa Blanca parece estar atravesando un período turbulento. Varios altos funcionarios involucrados en operaciones de inmigración y control fronterizo han abandonado sus cargos en los últimos meses.
El director interino del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, Todd Lyons, también dejará su cargo a finales de mes. Gregory Bovino, una figura controvertida en la Patrulla Fronteriza, se jubiló en marzo, mientras que Tom Homan, encargado de los asuntos fronterizos en la Casa Blanca, vio reforzados sus poderes.
Esta oleada de salidas se produce además en un momento político delicado para Donald Trump, ya que el apoyo público a su política migratoria parece estar disminuyendo. Las operaciones de control migratorio llevadas a cabo en varias ciudades importantes de Estados Unidos están generando crecientes críticas y avivando el debate sobre la gestión fronteriza del gobierno republicano.
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