El programa de inmigración del presidente Donald Trump Se enfrenta a un obstáculo importante: el Tribunal Supremo de Estados Unidos, que hasta ahora se ha mostrado a menudo favorable a su administración, ha mostrado escepticismo ante su plan de cuestionar la ciudadanía por derecho de nacimiento.
Durante una audiencia histórica a la que asistió Donald Trump en persona —algo inédito para un presidente en ejercicio—, varios jueces expresaron serias dudas sobre la legalidad y la viabilidad de su orden ejecutiva. Dicha orden pretende negar la ciudadanía automática a los niños nacidos en Estados Unidos de padres indocumentados.
Los debates revelaron una marcada reticencia dentro del Tribunal, incluso entre algunos magistrados conservadores. Varios miembros consideraron que los argumentos presentados por la administración eran jurídicamente débiles y difíciles de aplicar en la práctica.
El Tribunal, presidido por el Juez Presidente John Roberts, parece, por tanto, reacio a apoyar una reforma que pondría en entredicho un principio fundamental del derecho estadounidense, consagrado en la 14ª Enmienda de la Constitución.
Los expertos legales creen que un fallo a favor de Trump sería un punto de inflexión histórico. Algunos señalan que el Tribunal podría mostrarse reacio a pasar a la historia por haber puesto fin a la ciudadanía por derecho de nacimiento, una piedra angular del sistema legal estadounidense.
Este posible revés socava uno de los aspectos más ambiciosos de la política migratoria de Donald Trump. Además, podría indicar un cambio en la relación entre la Casa Blanca y el Tribunal Supremo, en medio de intensos debates sobre inmigración y derechos constitucionales.
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