Corea del Sur ha pedido a los países del Golfo que garanticen un suministro energético estable y velen por la seguridad de sus buques, dado que las tensiones en torno a Irán están perturbando el transporte marítimo.
El ministro de Finanzas de Corea del Sur, Koo Yun-cheol, se reunió con representantes del Consejo de Cooperación del Golfo para fortalecer la cooperación en medio de la crisis energética mundial.
Seúl hizo hincapié en la necesidad de mantener un flujo constante de petróleo, gas natural licuado y otros recursos esenciales, al tiempo que garantiza la seguridad de los buques y las tripulaciones surcoreanas cerca del estrecho de Ormuz, un eje estratégico del comercio mundial.
Los países del Golfo han asegurado que consideran a Corea del Sur un socio prioritario y se han comprometido a mantener un diálogo estrecho para estabilizar el suministro.
Corea del Sur, altamente dependiente de las importaciones de energía, está particularmente expuesta a las interrupciones en el estrecho de Ormuz, por donde pasaba aproximadamente el 20% del petróleo mundial antes de la escalada del conflicto.
Desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, esta ruta marítima se ha visto gravemente afectada, lo que ha contribuido al aumento de los precios de la energía y ha alimentado los temores de una desaceleración económica mundial.
Esta medida adoptada por Seúl pone de manifiesto la creciente preocupación de las principales economías importadoras por los riesgos que corren las rutas energéticas estratégicas y la estabilidad de los mercados mundiales.
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