El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, denunció el domingo lo que calificó de política estadounidense de "genocidio calculado y a sangre fría" durante un acto en Pinar del Río con motivo del 73 aniversario del levantamiento contra Fulgencio Batista.
Ante una multitud reunida para conmemorar el inicio de la Revolución Cubana de 1953, Miguel Díaz-Canel lanzó sus acusaciones más virulentas contra Estados Unidos. "Cuba es hoy escenario de una batalla histórica contra los muros de una política genocida cuyo objetivo es sofocar a todo un pueblo para apoderarse del país", declaró.
El jefe de Estado cubano estaba apuntando directamente a las medidas impuestas por Washington desde el regreso de Donald Trump En la Casa Blanca. El 29 de enero, Estados Unidos impuso un embargo petrolero que sumió a la isla en apagones diarios de más de veinte horas. Díaz-Canel habla de un "estrangulamiento económico": las empresas han reducido sus horas de trabajo, la producción industrial se ha paralizado y la escasez de agua y medicinas se agrava en un país ya debilitado por sanciones previas y reformas financieras inflacionarias.
La crisis también ha provocado la salida de varios actores económicos extranjeros. Visa, Mastercard, la cadena hotelera española Meliá, Air Canada y Air France han abandonado territorio cubano en los últimos meses.
Las relaciones entre La Habana y Washington, ya de por sí tensas, se deterioraron aún más durante la presidencia de Trump. El presidente estadounidense declaró su intención de "tomar el control" de Cuba tras el secuestro en enero del expresidente venezolano Nicolás Maduro, aliado de la isla. La semana pasada, un informe del Departamento de Estado de EE. UU. acusó a Cuba de operar una red de espionaje e influencia contra Washington y sus vecinos latinoamericanos.
En mayo, Estados Unidos acusó al expresidente Raúl Castro, de 95 años, de asesinato y otros delitos relacionados con el derribo en 1996 de dos aviones civiles que transportaban a exiliados cubanos radicados en Miami, frente a la costa de la isla. El gobierno cubano ha rechazado estas acusaciones. Según funcionarios cubanos, las negociaciones entre ambos países están estancadas desde junio.
Raúl Castro, hermano de Fidel y figura clave en la revolución que derrocó a Batista en 1959, estuvo ausente del mitin del domingo, una ausencia considerada inusual.
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