El rey de Dinamarca encargó el viernes al ministro de Defensa, Troels Lund Poulsen, que explorara la posibilidad de formar un gobierno de centroderecha, tras el fracaso de las negociaciones lideradas por los partidos de centroizquierda.
Esta decisión marca un importante punto de inflexión político tras las elecciones parlamentarias de marzo, que dieron como resultado un parlamento particularmente fragmentado con 12 partidos. Desde las elecciones, la primera ministra socialdemócrata Mette Frederiksen había estado intentando formar una nueva coalición para asegurar un tercer mandato.
Sin embargo, las conversaciones entre Frederiksen y sus posibles socios se han estancado gradualmente en las últimas semanas, paralizando las negociaciones y complicando la formación de un nuevo equipo ejecutivo.
La situación se produce en un contexto diplomático delicado para Dinamarca, que se enfrenta a tensiones con la administración del presidente estadounidense. Donald Trump alrededor de Groenlandia.
El viernes, Lars Løkke Rasmussen y su partido centrista moderado se retiraron oficialmente de las conversaciones con el primer ministro saliente. Posteriormente, propusieron que Troels Lund Poulsen, líder del Partido Liberal Danés de derecha, encabezara las nuevas negociaciones.
El palacio real confirmó que el soberano había aceptado esta propuesta y pidió al Ministro de Defensa que evaluara las posibilidades de formar una mayoría alternativa.
Esta nueva fase de negociaciones podría cambiar el panorama político en Dinamarca, donde el equilibrio de poder sigue siendo extremadamente frágil tras unas elecciones marcadas por el ascenso de los partidos centristas y conservadores.
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