Según han indicado legisladores surcoreanos, Corea del Norte continúa desarrollando un misil balístico intercontinental (ICBM) de última generación fabricado con fibra de carbono y capaz de transportar múltiples ojivas. Este avance podría potenciar significativamente las capacidades estratégicas de Pyongyang.
Según estos funcionarios, una reciente prueba en tierra de un motor de cohete de propulsión sólida, realizada en marzo, forma parte de este programa. Al parecer, este motor ofrece un empuje mayor que un modelo probado en 2024, que ya se considera capaz de alcanzar todo el territorio continental de Estados Unidos.
El uso de fibra de carbono, un material ligero pero resistente, permitiría una estructura de misil más ligera a la vez que aumentaría su capacidad de carga útil. Esta tecnología podría, por lo tanto, posibilitar el transporte de ojivas más pesadas o múltiples, lo que representaría un avance significativo en la sofisticación del arsenal de Corea del Norte.
Las pruebas de misiles de largo alcance de Pyongyang se realizan generalmente siguiendo una trayectoria a gran altitud, de modo que los proyectiles caen al mar, ya sea al este del país o frente a la costa de Japón, sin alcanzar su alcance máximo. Este método permite evaluar las capacidades sin sobrevolar grandes distancias.
Estos acontecimientos se producen en medio de las persistentes tensiones en la península coreana. El fortalecimiento de las capacidades de misiles balísticos de Corea del Norte sigue generando preocupación en la comunidad internacional, mientras que las negociaciones de desnuclearización permanecen estancadas.
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