El Parlamento de Camerún ha aprobado una enmienda constitucional que reintroduce el cargo de vicepresidente, una reforma presentada como un medio para garantizar la continuidad del Estado, pero criticada por la oposición.
El proyecto de ley fue aprobado por amplia mayoría durante una sesión conjunta de la Asamblea Nacional y el Senado, ambos controlados por el partido gobernante. Establece que el vicepresidente sucede automáticamente al jefe de Estado en caso de fallecimiento, renuncia o incapacidad.
Esta reforma se produce en un momento en que el presidente Paul Biya, de 93 años, es el líder que más tiempo ha permanecido en el poder en el mundo, desde 1982.
Según la nueva disposición, el vicepresidente será nombrado y destituido directamente por el presidente, y ejercerá su cargo durante el resto del mandato presidencial, fijado en siete años.
El gobierno afirma que esta medida busca garantizar la estabilidad institucional en caso de un vacío de poder. Sin embargo, para la oposición, representa principalmente un fortalecimiento del poder ejecutivo y un debilitamiento de los controles y equilibrios democráticos.
Esta reforma se produce en un contexto político delicado, marcado por las restricciones al debate público, en particular en lo que respecta a la salud del presidente.
Con esta enmienda constitucional, las autoridades camerunesas pretenden regular de forma más estricta la sucesión en la cúpula del Estado, al tiempo que avivan las críticas a la concentración de poder.
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