El programa franco-alemán para un avión de combate de nueva generación, lanzado en 2017, ha sido oficialmente abandonado. Un importante fracaso industrial.

Berlín y París entierran el proyecto del avión de combate del SCAF
Berlín y París entierran el proyecto del avión de combate del SCAF

Alemania y Francia han abandonado oficialmente el SCAF, su proyecto conjunto para un avión de combate de próxima generación. Lanzado en julio de 2017 durante una reunión de gabinete franco-alemana presidida por Emmanuel Macron Este ambicioso programa, estimado en 100 millones de euros, tenía como objetivo renovar las flotas aéreas de ambos países para 2040. Berlín formalizó esta decisión, especificando que ahora quiere reorientar la cooperación industrial en materia de defensa con París hacia un número limitado de proyectos considerados realistas y relevantes.

Un divorcio industrial inevitable

Las diferencias estratégicas entre Dassault y Airbus acabaron por condenar el proyecto. El fabricante francés, designado contratista principal del programa, nunca logró llegar a un acuerdo con su homólogo alemán a pesar de años de negociaciones. Las conversaciones industriales se estancaron rápidamente por cuestiones de intercambio tecnológico y liderazgo, lo que puso de manifiesto la incompatibilidad de enfoques para la gestión de un programa de esta envergadura. El fracaso del SCAF (Sistema Aéreo de Combate del Futuro) forma parte de una serie de tensiones entre ambos países en materia de defensa, y el proyecto conjunto del carro de combate principal, anunciado simultáneamente en 2017, también ha encontrado importantes dificultades.

La autonomía europea en cuestión

Esta cancelación representa un importante revés para la autonomía estratégica europea. El SCAF (Consejo Supremo de las Fuerzas Aéreas) tenía como objetivo plasmar la capacidad de Europa para diseñar sus propios sistemas de armas avanzados, independientemente de Estados Unidos. El fin del programa plantea interrogantes sobre las alternativas disponibles para París y Berlín a la hora de modernizar sus fuerzas aéreas. Francia podría emprender un proyecto de desarrollo nacional liderado por Dassault, mientras que Alemania tendrá que elegir entre soluciones europeas y equipamiento estadounidense.

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