En Mali, grupos vinculados a Al-Qaeda buscan consolidar su poder mediante una gobernanza más flexible.
En Mali, grupos vinculados a Al-Qaeda buscan consolidar su poder mediante una gobernanza más flexible.

En varias regiones de Malí que han caído bajo su control, los grupos yihadistas afiliados a Al Qaeda parecen estar cambiando de estrategia. Según residentes entrevistados por Reuters, estas organizaciones buscan ahora afianzar su dominio adoptando un enfoque más pragmático y menos brutal hacia la población local.

En Poutchi, una aldea cercana al río Níger, las reuniones organizadas por los combatientes se han convertido en algo habitual. Cada pocos meses, los habitantes son convocados a la mezquita para pagar un impuesto sobre sus cosechas y ganado. A cambio, los grupos armados a veces distribuyen alimentos, medicinas o ganado a las familias más pobres.

Según Amadou, un pastor de la aldea, la situación ha cambiado drásticamente en comparación con los primeros años de la presencia yihadista. Recuerda que hace apenas cinco años, los combatientes imponían su autoridad mediante el miedo y amenazaban severamente a cualquiera que cuestionara su interpretación del islam, incluidos los líderes religiosos locales.

Este desarrollo se produce en un contexto de importante expansión de la influencia del grupo yihadista Jama'at Nusrat al-Islam wal-Muslimin (JNIM), afiliado a Al-Qaeda, en varias regiones de Malí. En lugar de recurrir únicamente a la violencia, el movimiento parece estar buscando ahora establecer una forma de administración paralela en las zonas donde su control está firmemente consolidado.

Los residentes describen una presencia más estructurada, con recaudación de impuestos, resolución de algunos conflictos locales y el establecimiento de servicios limitados destinados a obtener el apoyo o al menos la cooperación de la población.

Sin embargo, esta aparente moderación no significa que los grupos armados hayan renunciado a la violencia. Los observadores señalan que las sanciones contra los opositores siguen siendo severas y que los militantes continúan perpetrando ataques contra las fuerzas gubernamentales y sus aliados.

Esta estrategia de gobernanza local recuerda a los métodos ya utilizados por otras organizaciones yihadistas en diferentes regiones del mundo: reducir ciertas formas de brutalidad contra los civiles para consolidar su control territorial de forma duradera y fortalecer su legitimidad ante las poblaciones que viven en zonas desatendidas por el Estado.

Mientras el gobierno maliense lucha por restablecer su autoridad sobre todo el territorio, este acontecimiento ilustra la capacidad de los grupos armados para adaptar sus métodos con el fin de mantener y extender su influencia en el país.

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