Parece estar gestándose un punto de inflexión histórico en la opinión pública libanesa. Desde hace tiempo se sabe que la gran mayoría de los cristianos libaneses apoya la idea de la paz con Israel, mientras que los chiítas siguen oponiéndose mayoritariamente. Pero un nuevo elemento está transformando profundamente el panorama político y social del país: la mayoría de los sunitas en Líbano ahora se declara a favor de un acuerdo de paz con el Estado judío.
Según una encuesta realizada por International Information, empresa reconocida por su rigor y metodología, el 52% de los sunitas libaneses apoya la idea de la paz con Israel. Esta cifra sitúa a la gran mayoría de los libaneses a favor de un acuerdo, con más del 55% de apoyo a nivel nacional. En concreto, el 84% de los drusos y el 76% de los maronitas están a favor, mientras que el 92% de los chiítas siguen oponiéndose.
Este acontecimiento cobra aún mayor relevancia si se tiene en cuenta que los suníes han sido durante mucho tiempo el principal baluarte contra cualquier posibilidad de acercamiento con Israel, debido a su compromiso histórico con la causa árabe y palestina. Por consiguiente, este cambio representa una importante modificación estratégica en el equilibrio político del Líbano.
La encuesta también revela que el 55% de los sunitas apoya el inicio de negociaciones directas con Israel. Aún más sorprendente es que el 40% favorece el contacto directo entre el primer ministro libanés, Nawaf Salam, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Esta cifra habría parecido inimaginable hace tan solo unos años, a pesar de que Netanyahu sigue siendo muy impopular en gran parte del mundo árabe debido a la guerra de Gaza y su vinculación con la extrema derecha israelí.
Estas cifras podrían incluso estar subestimadas. Un fenómeno bien conocido por los encuestadores, denominado «efecto Bradley», demuestra que algunos encuestados dudan en expresar públicamente una opinión considerada socialmente delicada. En Líbano, apoyar públicamente la paz con Israel sigue siendo un tabú en algunos círculos suníes y puede acarrear críticas o presión social.
Otro aspecto destacable es la falta de apoyo explícito de la clase política suní tradicional a dicho proyecto. De los 27 diputados suníes libaneses, solo Fouad Makhzoumi ha manifestado claramente su apoyo a la paz con Israel. En cuanto a Saad Hariri, que aún goza de influencia entre una parte significativa del electorado suní, nunca se ha pronunciado públicamente sobre el tema.
Además, la encuesta solo considera a los residentes que viven en Líbano, mientras que una parte significativa de los sunitas libaneses reside en los países del Golfo. Esta diáspora parece, en general, aún más abierta a la idea de estrechar lazos con Israel.
A pesar de los continuos ataques israelíes en el sur del Líbano, la reticencia de Arabia Saudí a avanzar hacia la normalización regional y la falta de progreso en el conflicto sirio-israelí, esta dinámica parece estar consolidándose. Según los informes, el apoyo a la normalización entre el Líbano e Israel ha aumentado del 13% al 30% en menos de un año.
Lo que está en juego hoy va mucho más allá de una simple encuesta: representa un cambio trascendental en la opinión pública libanesa sobre uno de los temas más delicados de la historia contemporánea del país. La pregunta ahora es si la clase política libanesa seguirá esta evolución social.
Communauté
comentarios
Los comentarios están abiertos, pero protegidos contra el spam. Las publicaciones iniciales y los comentarios que contienen enlaces se someten a una revisión manual.
Sé el primero en comentar este artículo.