Sudáfrica: Migrantes africanos obligados a huir tras una ola de ataques xenófobos.
Sudáfrica: Migrantes africanos obligados a huir tras una ola de ataques xenófobos.

Una nueva ola de violencia xenófoba azota Sudáfrica, obligando a muchos migrantes africanos a abandonar sus hogares y negocios por temor a nuevos ataques. En Durban, varios barrios se han visto afectados por saqueos y agresiones dirigidas principalmente contra extranjeros, en medio de la creciente tensión en torno a la inmigración.

Entre las víctimas se encontraba Princess Adjei, una mujer ghanesa de 33 años que llegó a Sudáfrica siendo niña. Tras inaugurar una peluquería en el centro de Durban el pasado noviembre, su negocio fue vandalizado durante una protesta antimigrante el 18 de mayo. A pesar de haberse criado en Sudáfrica, haber completado allí toda su educación y hablar zulú con fluidez, afirma que de repente la trataron como a una extranjera.

Según varios testimonios, los manifestantes saquearon tiendas pertenecientes a inmigrantes y les exigieron que abandonaran el país. Algunas víctimas afirman que incluso conocidos o vecinos les pidieron que "regresaran a sus países de origen", a pesar de que en algunos casos habían vivido décadas en Sudáfrica.

La violencia ha dejado al menos cinco muertos y ha causado importantes daños materiales. Viviendas y negocios han sido vandalizados o saqueados, mientras que algunas familias se han visto obligadas a buscar refugio en albergues temporales o a dormir en la calle, por temor a regresar a sus hogares.

Los organizadores de las manifestaciones antiinmigración negaron toda responsabilidad por los ataques, alegando que sus acciones tenían como único objetivo denunciar la inmigración ilegal y la competencia económica que atribuyen a los extranjeros. Sin embargo, varios observadores creen que el clima generado por estas concentraciones contribuyó a exacerbar la violencia.

Para muchos analistas, los inmigrantes se han convertido en chivos expiatorios en un país que lucha contra el alto desempleo, la pobreza generalizada y la persistente escasez de vivienda y servicios públicos. Se culpa sistemáticamente a los extranjeros del aumento de la delincuencia o la precariedad laboral, a pesar de la falta de pruebas que demuestren un vínculo directo.

Este nuevo repunte de la xenofobia reaviva un problema recurrente en Sudáfrica. Durante más de una década, el país ha sufrido periódicamente actos de violencia contra migrantes procedentes de otros estados africanos. Organizaciones de derechos humanos instan a las autoridades a reforzar la protección de las poblaciones extranjeras y a combatir el discurso de odio que alimenta estas tensiones.

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