Miles de personas marcharon el sábado por las calles de Roma en manifestaciones opuestas sobre el tema de la migración, marcadas por un lado por una marcha de grupos de extrema derecha que exigían la expulsión de los inmigrantes, y por otro por dos contramanifestaciones organizadas en otras partes de la capital italiana.
En el distrito de Prati, varios miles de participantes se congregaron tras pancartas con los lemas "Remigración" y "Reconquista". Los manifestantes, en su mayoría pertenecientes a grupos de extrema derecha, ondearon banderas italianas, cantaron el himno nacional y corearon consignas antiinmigrantes y antiislámicas. Algunos también utilizaron el término "Duce", asociado al exdictador fascista Benito Mussolini.
Durante la marcha, varios oradores denunciaron las políticas de integración de inmigrantes, calificándolas de costosas e ineficaces. En sus discursos, afirmaron que estos programas representan un gasto considerable para el Estado sin una verdadera integración de las poblaciones afectadas. Algunos participantes también realizaron gestos similares al saludo romano, un gesto históricamente asociado con el fascismo.
La manifestación coincidió con un acto político organizado en Roma por el exgeneral Roberto Vannacci, una figura controvertida de la derecha radical italiana. En un congreso de su partido, defendió una línea nacionalista que afirmaba que "Italia pertenece a los italianos" y hacía hincapié en las raíces "romanas y cristianas" del país.
En respuesta, se organizaron dos contramanifestaciones en otras zonas de Roma. La primera, que partió del Coliseo, reunió a grupos de izquierda, sindicatos y organizaciones estudiantiles para denunciar el auge de la extrema derecha y la retórica asociada a la marcha de la "Remigración".
Una segunda manifestación, que reunió a estudiantes y migrantes, marchó desde el cementerio de Verano hasta el Ministerio de Transportes e Infraestructura. Los manifestantes denunciaron las políticas migratorias del gobierno de coalición liderado por Giorgia Meloni así como la presencia de figuras de la derecha radical en el debate público.
Esta marcha también estuvo acompañada de críticas al ministro de Transportes y viceprimer ministro, Matteo Salvini. Al llegar al ministerio, los manifestantes expresaron su oposición a las políticas gubernamentales en materia de inmigración y seguridad.
Las autoridades desplegaron un importante contingente de seguridad, con aproximadamente 2.000 agentes movilizados por toda la ciudad. A pesar de las tensiones políticas, las diversas manifestaciones transcurrieron sin incidentes graves, según los primeros informes.
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