Michel Drucker explicó por qué siempre se ha negado a recibir a la familia Le Pen y a miembros del Agrupamiento Nacional en sus programas. El presentador, una figura histórica de la televisión francesa, defiende una decisión que, según él, está ligada a su historia familiar y a sus convicciones personales.
Durante varias décadas, Michel Drucker ha recibido en sus programas a numerosas personalidades de la política, el arte y los medios de comunicación. Sin embargo, afirma que siempre ha trazado una línea roja con respecto a Jean-Marie Le Pen, su familia y, en general, los representantes de la extrema derecha.
"Sin esta izquierda, no sería francés."
Para justificar esta postura, Michel Drucker rememora la historia de su familia, cuyos miembros se naturalizaron ciudadanos franceses durante el Frente Popular. Explica que siempre ha sentido un profundo apego a ese período y a lo que representa para sus padres. “Mi familia obtuvo la nacionalidad francesa hace 90 años gracias al gobierno de izquierdas de Léon Blum. Siento un gran apego a esa época y siempre he sido fiel a mis padres. Sin ese gobierno de izquierdas, no sería francés. Nunca invité a los Le Pen a mis programas. He tenido a todo tipo de políticos, pero Le Pen fue muy difícil de tratar para mí.”el dice
Una decisión que ha sido criticada
Michel Drucker reconoce que esta postura le valió críticas. Algunos le reprocharon que no invitara a los Le Pen a sus programas, mientras que sí los había abierto a otras figuras políticas, incluyendo a destacadas personalidades de la izquierda. Menciona específicamente a Arlette Laguiller, a Jean-Luc Mélenchon cuando era ministro y a Olivier Besancenot. Para él, la diferencia radicaba en una conexión personal con su historia familiar.
"Mi madre jamás me habría perdonado que hubiera tenido a gente de extrema derecha en mi programa."
El presentador subraya la importancia de sus orígenes y del pasado de sus padres en esta decisión. Afirma que, dadas las experiencias de su familia, le habría sido imposible recibir a figuras de extrema derecha. "Independientemente de mis problemas personales, viniendo de donde vengo y teniendo en cuenta el pasado de mis padres, es cierto que tener a gente de extrema derecha en mi programa es algo que mi madre no me habría perdonado."explica Michel Drucker.
Programas centrados en la vida, no en la política.
Michel Drucker también ofrece otra razón: la naturaleza de sus programas. Según él, estos no fueron concebidos como espacios para el debate político, sino como oportunidades para hablar de las trayectorias personales, las carreras, las familias y las vidas de sus invitados. Por eso, afirma que no consideró invitar a la familia Le Pen. Menciona una historia familiar compleja, marcada por las tensiones en torno a Jean-Marie Le Pen, su exesposa y sus hijas. “En mis programas no hablamos de política, sino de la vida, y no podía imaginarme tener a la familia Le Pen en el programa, una familia hecha pedazos, completamente fracturada. La vida de Jean-Marie Le Pen, su exesposa, su relación con sus hijas… Era imposible.”, dice él.
Una frase de la que nunca se ha desvinculado.
Con estas declaraciones, Michel Drucker confirma una postura que, según él, ha mantenido a lo largo de su carrera. El presentador reconoce que no ha mostrado la misma apertura hacia todas las figuras políticas, citando su historia personal y el recuerdo de sus padres. Su negativa a recibir a los Le Pen y a los miembros de la Agrupación Nacional se presenta, por lo tanto, como una decisión deliberada y firme. Una decisión que atribuye más a la lealtad familiar que a una estrategia mediática.