Varios cientos de personas se congregaron el sábado en Oisy-le-Verger, en la región de Pas-de-Calais, para protestar contra la continuación de las obras del canal Sena-Norte de Europa. Bajo un calor sofocante y bajo la atenta mirada de un fuerte dispositivo policial, los manifestantes criticaron un proyecto que consideran demasiado costoso, perjudicial para el medio ambiente e inadecuado para afrontar los desafíos del cambio climático.
El canal Sena-Norte de Europa, inaugurado en 2022, tiene como objetivo conectar la cuenca de París con los principales puertos del Mar del Norte para 2032 mediante una vía fluvial de 107 kilómetros. Este proyecto busca desarrollar el transporte fluvial de mercancías para reducir la dependencia del transporte por carretera.
Los opositores denuncian el proyecto como "ecocida".
Los organizadores de la movilización, entre los que se incluyen el colectivo Méga Canal Non Merci, las Levantaciones del Sena y de la Tierra, Extinction Rebellion y la Confederación Paysanne, denuncian la artificialización de los suelos y las importantes consecuencias para la biodiversidad y los recursos hídricos.
Los manifestantes también protestaron por el elevado costo del proyecto y cuestionaron los beneficios esperados de trasladar el transporte de mercancías de la carretera a las vías fluviales. Varias pancartas exigían el fin del desarrollo urbanístico desmedido y la preservación de los recursos hídricos.
Los funcionarios electos de izquierda piden una moratoria.
Presente en el lugar, Stéphanie Bocquet, secretaria regional de Los Verdes en Nord-Pas-de-Calais, afirmó que era necesaria una moratoria para reevaluar el proyecto. Según ella, los beneficios prometidos para el transporte aún no se han demostrado suficientemente.
El diputado Aurélien Le Coq, del partido La France insoumise, denunció un proyecto que beneficia principalmente a los intereses de la agroindustria, mientras que su colega Anne Stambach-Terrenoir consideró que esta infraestructura ya no aborda los desafíos del calentamiento global y la gestión sostenible de los recursos.
El proyecto de construcción continuará a pesar de las protestas.
La manifestación tuvo lugar bajo la atenta mirada de casi 900 agentes de la ley. La ruta inicial, que discurría más cerca de la obra, fue rechazada antes de que las autoridades aprobaran finalmente una nueva ruta.
La empresa Seine-Nord Europe Canal Company reitera que el proyecto es el resultado de varias décadas de consultas y reafirma su diálogo constante con las distintas partes interesadas. Paralelamente a la manifestación, se está organizando hasta el domingo en el norte una zona activista que reúne a asociaciones y colectivos, con debates, talleres y conciertos centrados en cuestiones medioambientales y el futuro del proyecto.
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