Los conductores de ambulancias privadas se declaran en huelga, un sector bajo presión financiera.
Los conductores de ambulancias privadas se declaran en huelga, un sector bajo presión financiera.

El miércoles, los trabajadores de ambulancias privadas están convocados a una jornada de huelga y manifestaciones. En las ciudades, habrá batas, vehículos, pancartas y, sobre todo, un mensaje claro: las finanzas de la empresa están en crisis. El sector, discreto por naturaleza, ya que trabaja mientras otros duermen, quiere que esta vez se escuchen sus dificultades económicas.

En franceinfo, Dominique Hunault, presidente de la Cámara Nacional de Servicios de Ambulancia (CNSA), describe un rápido declive. «En los últimos seis meses, el número de quiebras empresariales se ha triplicado», afirma. El sector comprende algo menos de 5.000 empresas, y 150 se encuentran actualmente inmersas en procedimientos administrativos o judiciales, lo que evidencia un panorama empresarial frágil, a menudo local, que rara vez goza de márgenes de beneficio cómodos.

Cuando las cuentas ya no dan abasto, saltan las alarmas.

En el centro del conflicto está el dinero, siempre el dinero, pero en una forma muy concreta: tarifas consideradas demasiado bajas en comparación con los costos. El sindicato señala el reembolso del sistema nacional de seguro médico, con una tarifa promedio de 64 € por hora para movilizar a dos paramédicos, un vehículo y el equipo correspondiente. Sin embargo, algunos costos, como el equipo, seguirían corriendo a cargo de las empresas, lo que equivale a hacer circular el contador sin los ingresos correspondientes.

Las demandas giran en torno a tres puntos clave: un fondo de emergencia para prevenir quiebras, la apertura de negociaciones con el sistema nacional de seguro de salud sobre un modelo económico sostenible y el cumplimiento de los plazos de pago de los contratos públicos. En un sector donde los gastos se pagan por adelantado y hasta el más mínimo retraso en el pago de una factura se convierte en un grave problema, la cuestión de los pagos se transforma rápidamente en una cuestión de supervivencia, más que de conveniencia.

El impacto en la población sigue siendo motivo de preocupación. Se puede recurrir a los huelguistas para garantizar la continuidad de los servicios sanitarios, sobre todo en misiones de emergencia, pero se prevé que la organización de viajes programados sea más complicada, según el CNSA (Fondo Nacional de Solidaridad para la Autonomía). Entre las exigencias de salud pública y las empresas al borde del colapso, la situación es delicada, y las próximas conversaciones con los organismos financiadores determinarán si el sector recibe algún tipo de ayuda o si la racha de fracasos continúa.

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