Se ha abierto una investigación judicial en París contra Fabrice Leggeri, exdirector de Frontex.
Se ha abierto una investigación judicial en París contra Fabrice Leggeri, exdirector de Frontex.

La justicia parisina ha dado un paso más en un caso de gran sensibilidad: se nombrará un juez de instrucción para investigar a Fabrice Leggeri, eurodiputado de la Agrupación Nacional y exdirector de Frontex. Según una fuente judicial, se le sospecha de complicidad en crímenes de lesa humanidad y tortura. En los silenciosos pasillos de los juzgados, este tipo de acusación nunca se formula al azar.

Todo comenzó con una denuncia presentada por la Liga de Derechos Humanos, con el apoyo de la asociación Utopía 56, tras más de dos años de litigio. El 18 de marzo, el Tribunal de Apelación de París ordenó una investigación. La sala de instrucción determinó que existían pruebas suficientes para investigar los hechos alegados, en particular la insinuación de que el exfuncionario había «fomentado» prácticas destinadas a que las autoridades libias y griegas interceptaran embarcaciones, con la intención de impedir la entrada de migrantes a la Unión Europea.

Frontex, la frontera y la línea roja criminal

Fabrice Leggeri dirigió Frontex desde enero de 2015 hasta abril de 2022, periodo durante el cual la agencia europea de control de fronteras se vio envuelta en repetidas controversias. Devoluciones ilegales en el mar Egeo, informes en el Mediterráneo, críticas de ONG e investigaciones de prensa: su gestión a menudo se asemejaba a una sala de control en estado de máxima alerta, con una pregunta recurrente: ¿dónde termina la protección de fronteras y dónde comienzan las violaciones de derechos? En 2024, el exdirector de la agencia se unió a la Agrupación Nacional como número tres en su lista para las elecciones europeas, antes de ocupar su escaño en el Parlamento Europeo.

El entorno del eurodiputado indicó que desconocía estos acontecimientos y que, por el momento, no tenía comentarios al respecto. Por parte de los demandantes, el abogado de la LDH (Liga de Derechos Humanos), Emmanuel Daoud, celebró la apertura de la investigación judicial: un juez francés examinará ahora la posible responsabilidad penal del exlíder «en las tragedias ocurridas en el Mediterráneo». La palabra «responsabilidad» ya se ha pronunciado, y adquiere un peso significativo cuando se trata de decisiones tomadas a puerta cerrada, en nombre de una política migratoria a menudo reducida a cifras y mapas.

Estas cifras, precisamente, revelan la cruda realidad: según la Organización Internacional para las Migraciones, aproximadamente 82.000 migrantes han muerto o desaparecido desde 2014, incluidos 34.000 en el Mediterráneo, una de las rutas más peligrosas. Las agencias de la ONU denuncian "graves violaciones" contra los migrantes detenidos en Libia, mientras que las ONG acusan a Frontex de priorizar la vigilancia aérea para detectar embarcaciones con antelación y alertar a la guardia costera libia en lugar de a los servicios de rescate europeos. Ahora queda un largo y metódico proceso legal, cuyo resultado revelará hasta qué punto Francia está dispuesta a examinar, caso por caso, los puntos débiles de su política fronteriza.

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