El presidente chino Xi Jinping Llegó a Moscú el miércoles para iniciar una visita altamente simbólica junto a Vladimir Putin, en medio de la creciente tensión militar en torno a la guerra en Ucrania. El viaje del líder chino se produce pocas horas después de los nuevos ataques con drones ucranianos contra la capital rusa, lo que pone de relieve el contexto volátil de esta reunión diplomática.
Esta es la undécima visita de Xi Jinping a Rusia desde que asumió la presidencia. Coincide con el 80.º aniversario de la victoria soviética sobre la Alemania nazi, que Moscú conmemorará el viernes con un desfile militar en el que participará personalmente el presidente chino, junto con otros 28 líderes extranjeros. Para el Kremlin, esta visita es una clara señal: Rusia no está aislada en la escena internacional, a pesar de las sanciones occidentales.
Se espera que Xi Jinping, el líder más influyente del mundo, visite Moscú para este evento, mientras Estados Unidos intenta reactivar el proceso de paz entre Kiev y Moscú. Tiene previsto reunirse con Vladimir Putin el jueves. Las conversaciones se centrarán en la energía, la cooperación estratégica y el proyecto del gasoducto Poder de Siberia 2, cuyo objetivo es transportar gas ruso a China.
Desde el inicio de la guerra en Ucrania, Pekín ha ofrecido a Moscú un salvavidas económico, absorbiendo una parte creciente de sus exportaciones de hidrocarburos y compensando parcialmente las sanciones occidentales. En un artículo de opinión publicado el miércoles por medios rusos, Xi Jinping enfatizó la necesidad de que China y Rusia "defiendan conjuntamente el orden internacional de la posguerra", acusando a Estados Unidos de socavar los cimientos del sistema multilateral establecido tras la Segunda Guerra Mundial.
Esta muestra de unidad se produce después de que Moscú anunciara el derribo de al menos 14 drones ucranianos durante la noche y dos más durante el día. Estos ataques interrumpieron brevemente las operaciones en uno de los principales aeropuertos de la capital. El Kremlin denunció los ataques como actos de "terrorismo" por parte de Kiev, mientras que los ataques aéreos rusos sobre la capital ucraniana causaron la muerte de una madre y su hijo durante la noche del martes al miércoles.
Ucrania, a través de su Ministerio de Asuntos Exteriores, criticó la presencia de tropas extranjeras en el desfile del 9 de mayo en Moscú, argumentando que dicha participación traicionaba la neutralidad declarada por varios países en el conflicto. Si bien China se ha presentado como neutral, su creciente proximidad estratégica con Rusia es indudable, sobre todo en el contexto de su creciente rivalidad con Estados Unidos.
Mientras Washington acusa a Pekín de alimentar la guerra al brindar apoyo económico a Moscú, Xi Jinping sigue llamando a la negociación y denunciando que las potencias occidentales están armando a Ucrania. A medida que se profundizan las divisiones geopolíticas, China y Rusia pretenden posicionarse como pilares de un nuevo orden internacional multipolar, opuesto a la "hegemonía estadounidense".