El presidente ruso, Vladímir Putin, y su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, firmaron un acuerdo de asociación estratégica en Moscú el miércoles, lo que marca una mayor profundización de los lazos entre ambos Estados, que se enfrentan a una intensa presión occidental. La ceremonia de firma, retransmitida por la televisión estatal rusa, tuvo lugar en el Kremlin en un contexto de creciente convergencia entre Moscú y sus aliados no occidentales.
El acuerdo prevé una mayor cooperación en los sectores de energía, petróleo y gas. Según la agencia de noticias Interfax, ambos líderes debatieron estrategias conjuntas que se adoptarán en el marco de la OPEP+, el Foro de Países Exportadores de Gas y otros organismos energéticos internacionales. El objetivo declarado es promover un desarrollo equilibrado y estable a largo plazo de los mercados energéticos mundiales, a la vez que se oponen a los instrumentos de competencia desleal.
Entre las medidas concretas discutidas se encuentran la continuación de los proyectos conjuntos de exploración de petróleo y gas, la expansión de las actividades de comercialización de crudo y el apoyo mutuo en la lucha contra las sanciones unilaterales. El texto también prevé un mayor acercamiento diplomático en el marco de las Naciones Unidas y en el ámbito del control de armamentos.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, describió el documento como un "marco sustancial y muy importante", destacando su peso estratégico para redefinir las alianzas de Moscú. Aislada diplomáticamente por Occidente desde su invasión de Ucrania en 2022, Rusia está forjando numerosos acuerdos bilaterales con socios como China, Irán, Corea del Norte y, ahora, Venezuela.
Para Caracas, este acercamiento confirma la voluntad de Maduro de diversificar su apoyo internacional en un contexto de relaciones rotas con Estados Unidos, severas sanciones económicas y acusaciones de larga data de complots de desestabilización.
Esta visita oficial coincide con las conmemoraciones del 80.º aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi. Maduro es uno de los pocos líderes extranjeros que participan en el desfile militar programado para el viernes en la Plaza Roja, junto, entre otros, al presidente chino. Xi Jinping — una fuerte presencia diplomática que el Kremlin está trabajando para promover como símbolo de su legitimidad en el escenario mundial.
Al fortalecer sus vínculos económicos y geopolíticos, Rusia y Venezuela pretenden presentar un frente unido contra lo que describen como "la dominación del Occidente colectivo" y afirmar su papel en un nuevo orden mundial multipolar.