Plásticos: La administración Trump presiona contra los límites de producción en el futuro tratado global de la ONU
Plásticos: La administración Trump presiona contra los límites de producción en el futuro tratado global de la ONU

La administración del presidente Donald Trump Estados Unidos ha instado discretamente a varios países a oponerse a la introducción de límites a la producción de plástico en el tratado global contra la contaminación plástica que se negocia actualmente en la ONU, según un cable diplomático confidencial revelado el miércoles. Esta postura estadounidense, que contradice las demandas de más de 100 países, podría poner en peligro las esperanzas de un ambicioso acuerdo internacional sobre este importante problema ambiental.

Según fuentes cercanas al asunto y un memorando visto por Reuters, Estados Unidos ha enviado cartas a varios gobiernos, instándolos a rechazar cualquier propuesta para limitar la producción mundial de plástico. Esta medida confirma la línea roja trazada por Washington desde el inicio de las negociaciones: sin límites vinculantes, sino un compromiso voluntario centrado en la gestión de residuos y la innovación tecnológica.

Esta postura coloca a Estados Unidos en oposición directa a una coalición de países —incluidos miembros de la Unión Europea, la Unión Africana, naciones del Pacífico y varios estados latinoamericanos— que abogan por medidas estructurales y objetivos vinculantes para reducir la producción de plástico en origen. Estos estados creen que un acuerdo eficaz debe abordar las causas profundas del problema, no solo sus consecuencias.

La oposición estadounidense está complicando seriamente las discusiones que se llevan a cabo bajo los auspicios del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), ya que los negociadores esperaban alcanzar un acuerdo jurídicamente vinculante para fines de 2025. Varios diplomáticos dijeron a Reuters que la participación directa de la administración Trump tras bastidores del proceso ha contribuido a un estancamiento en las conversaciones durante las últimas sesiones.

Los grupos ambientalistas, por su parte, están dando la voz de alarma. Para ellos, sin un límite a la producción, los objetivos de reducción de la contaminación por plástico serán inalcanzables. «No se puede limpiar un grifo abierto con una cuchara», resumió un activista, citado anónimamente, denunciando la estrategia estadounidense, fuertemente influenciada por los intereses de la industria petroquímica.

La contaminación por plástico, especialmente en los océanos, se considera actualmente una crisis global. Estudios estiman que la producción de plástico podría triplicarse para 2060 si no se toman medidas contundentes, con consecuencias drásticas para la biodiversidad, la salud humana y el clima.

Con la próxima ronda de negociaciones programada para las próximas semanas, la división entre quienes abogan por un tratado ambicioso y quienes defienden el statu quo amenaza con descarrilar las conversaciones. El papel de Estados Unidos, tradicionalmente influyente en los foros multilaterales, podría percibirse esta vez como un importante obstáculo para el esfuerzo global por frenar la crisis del plástico.

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