Estados Unidos debe ejercer un control estricto sobre las ventas de petróleo venezolano para garantizar que los ingresos generados se utilicen para promover el cambio político y económico en el país, afirmó el Secretario de Energía estadounidense.
En el contexto de las conversaciones en curso entre Washington y Caracas sobre la reanudación parcial de las exportaciones de crudo venezolano a las refinerías estadounidenses, el funcionario afirmó que cualquier apertura del mercado debe estar condicionada a un mecanismo de monitoreo de los flujos financieros. Según él, el objetivo es evitar que los ingresos petroleros fortalezcan redes consideradas corruptas o estructuras de poder acusadas de violaciones de derechos humanos.
Esta posición forma parte de la estrategia más amplia de la administración estadounidense tras la caída del expresidente. Nicolás Maduro y el establecimiento de un gobierno interino en Venezuela. Washington busca asegurar el acceso a una parte de las importantes reservas petroleras del país, utilizando este activo como palanca para impulsar reformas políticas, económicas e institucionales.
El secretario de Energía destacó que los ingresos por las ventas de petróleo podrían utilizarse para estabilizar la economía venezolana, apoyar programas humanitarios y preparar una transición hacia un sistema más transparente, siempre que se gestionen bajo supervisión internacional o a través de mecanismos aprobados por Estados Unidos.
Por su parte, los funcionarios venezolanos no han confirmado la existencia de un acuerdo formal, pero han denunciado previamente lo que llaman una injerencia en los asuntos soberanos del país. China y Rusia, socios tradicionales de Caracas, también han criticado la idea del control estadounidense sobre los recursos petroleros venezolanos.
Los mercados petroleros siguen de cerca estas conversaciones, ya que cualquier reanudación significativa de las exportaciones venezolanas a Estados Unidos podría aumentar la oferta global y presionar a la baja los precios. Sin embargo, los analistas creen que la implementación de dicho mecanismo de control podría llevar tiempo debido a obstáculos legales, políticos y logísticos.
Mientras tanto, Washington dice que quiere proceder con cautela, vinculando cualquier avance en las exportaciones petroleras venezolanas a un progreso concreto en el frente político y de seguridad en el país sudamericano.