La solicitud de inmunidad de Maduro pone a prueba la capacidad de Estados Unidos para procesar a líderes extranjeros
La solicitud de inmunidad de Maduro pone a prueba la capacidad de Estados Unidos para procesar a líderes extranjeros

La primera aparición de Nicolás Maduro ante un tribunal federal estadounidense se ha abierto una batalla jurídica sin precedentes, planteando cuestiones rara vez dirimidas por el sistema judicial estadounidense, entre las que figura la de la inmunidad de los jefes de Estado.

El lunes, el expresidente venezolano se declaró inocente de los cargos de narcotráfico, tráfico de cocaína y conspiración. Ante el juez, reafirmó su condición de presidente legítimo de Venezuela, una declaración que sitúa el caso en el centro de una batalla legal sobre el alcance del derecho internacional y la capacidad de Washington para procesar a un líder extranjero.

Su abogado, Barry PollackAnunció una estrategia de defensa con dos frentes. Por un lado, pretende invocar la inmunidad de los jefes de Estado, un principio de derecho internacional que protege a los líderes en ejercicio del procesamiento penal internacional. Por otro lado, promete una larga batalla legal para impugnar lo que él llama el "secuestro militar" de Maduro y su esposa por parte de las fuerzas estadounidenses.

Las autoridades estadounidenses sostienen que Maduro no puede invocar inmunidad alguna, argumentando que ya no es presidente desde las controvertidas elecciones de 2018, cuyos resultados nunca han reconocido. Por el contrario, Caracas afirma que Estados Unidos no tiene jurisdicción para juzgarlo y que Maduro sigue siendo el jefe de Estado de Venezuela.

Según varios expertos, el resultado podría depender de la naturaleza de los presuntos actos. Si los jueces determinan que las presuntas acciones se enmarcan en la categoría de funciones oficiales desempeñadas como presidente, el argumento de la inmunidad podría tener peso. Sin embargo, muchos juristas creen que las acusaciones de narcoterrorismo y narcotráfico trascienden el ámbito de los actos de soberanía y, por lo tanto, podrían exponer a Maduro a un proceso judicial.

Los precedentes siguen siendo escasos. El exlíder panameño Manuel noriega Había intentado sin éxito invocar una inmunidad similar tras su captura por las fuerzas estadounidenses durante la invasión de Panamá en 1989. Condenado en Estados Unidos en 1992, posteriormente cumplió condenas en Francia y Panamá. Por otro lado, los tribunales estadounidenses han desestimado algunas demandas civiles contra líderes reconocidos por el Departamento de Estado, como el expresidente filipino. Fernando Marcos o el príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman.

Más allá de la cuestión de la inmunidad, los fiscales también deberán demostrar la participación personal de Maduro en la presunta conspiración. Varios expertos señalan que la acusación describe una operación de narcotráfico que se extiende por décadas, pero contiene poca evidencia que vincule directamente a Maduro con las presuntas actividades criminales o grupos terroristas específicos.

Si la defensa no logra que se desestimen los cargos, el juicio podría centrarse de todos modos en la solidez de las pruebas presentadas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, que aún puede tener algunas cartas para proteger a testigos o fuentes sensibles.

Este caso podría por tanto crear un precedente importante, probablemente redefiniendo los límites de la inmunidad de los dirigentes extranjeros y el poder de los tribunales estadounidenses para juzgar a jefes de Estado acusados ​​de crímenes internacionales.

Compartir