La administración estadounidense advirtió al ministro del Interior venezolano, diosdado cabelloque podría convertirse en un objetivo prioritario si no ayudaba al presidente interino Delcy Rodríguez para satisfacer las demandas de Washington y mantener el orden después de la caída de Nicolás Maduro, según varias fuentes cercanas al caso.
Cabello, un líder de línea dura y jefe de facto de las fuerzas de seguridad, es visto por funcionarios estadounidenses como un actor potencialmente desestabilizador debido a su pasado represivo y sus rivalidades internas. Según informes, Washington busca su cooperación a corto plazo mientras explora opciones para destituirlo o alentarlo a abandonar el país, según fuentes bajo condición de anonimato.
Se dice que mensajes transmitidos a través de intermediarios informaron a Cabello que, si se negaba a cooperar, se arriesgaba a medidas similares a las que llevaron al arresto de Maduro y su posterior traslado a Estados Unidos para ser juzgado por narcotráfico. Sin embargo, funcionarios estadounidenses temen que una destitución repentina pueda desatar disturbios, en particular entre los colectivos, grupos armados progubernamentales que probablemente tomarán las calles.
En una de sus primeras decisiones, Rodríguez nombró al general Gustavo González Lopez Al frente de la Guardia de Honor Presidencial y del contraespionaje militar. Sancionado por Estados Unidos y la Unión Europea por violaciones de derechos humanos y corrupción, este oficial había sido marginado por Maduro antes de estrechar lazos con Rodríguez dentro de la petrolera estatal. PDVSASu nombramiento es interpretado por algunos analistas como una señal ambigua, que oscila entre el compromiso y las rivalidades internas.
El Ministro de Defensa, vladimir padrinoTambién se encuentra entre los posibles objetivos de Washington. Según fuentes, su cooperación se considera esencial para evitar un vacío de seguridad, ya que las autoridades estadounidenses lo consideran más pragmático y propenso a aceptar una transición controlada.
En esta etapa, la administración estadounidense cree que la oposición, liderada por María Corina MachadoNo podría garantizar una estabilidad inmediata. Por lo tanto, Washington favorece un enfoque gradual, apoyándose en ciertos pilares del antiguo régimen para asegurar el país, reactivar el acceso de las empresas estadounidenses al sector petrolero y evitar el despliegue de tropas terrestres.
Las demandas de Estados Unidos incluyen la apertura de la industria petrolera a condiciones favorables para las empresas estadounidenses, una lucha más enérgica contra el narcotráfico, el fin de la cooperación con Irán y la expulsión del personal de seguridad extranjero. Las autoridades indican que se esperan avances en las próximas semanas, mientras que Washington conserva su influencia financiera y legal para aumentar la presión si es necesario.