Los candidatos a suceder a Antonio Guterres inician esta semana una serie de audiencias públicas en la ONU, un paso diseñado para definir sus prioridades antes del nombramiento del próximo Secretario General. Este proceso, establecido para mejorar la transparencia, se produce en medio de tensiones internacionales y dificultades financieras para la organización.
Cuatro personas figuran oficialmente en la contienda para dirigir la institución a partir de enero de 2027. Si bien defienden enfoques diferentes, coinciden en la necesidad de restaurar la credibilidad de una organización debilitada. Varios estados también impulsan la elección de una mujer, mientras que Latinoamérica exige que este cargo se establezca mediante un principio de rotación regional.
Una elección que sigue estando dominada por las grandes potencias.
A pesar de estas audiencias, la decisión final sigue estando en manos del Consejo de Seguridad, y en particular de sus cinco miembros permanentes, que tienen derecho de veto. Por lo tanto, los equilibrios geopolíticos y los intereses nacionales continúan influyendo considerablemente en el resultado del proceso.
Entre los candidatos figuran la expresidenta chilena Michelle Bachelet, el diplomático argentino Rafael Grossi, la costarricense Rebeca Grynspan y el expresidente senegalés Macky Sall. Todos destacan su experiencia internacional y la necesidad de fortalecer la cooperación ante las crisis actuales, si bien su apoyo político varía según las regiones.
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