La estatua del general confederado Albert Pike ha sido reinstalada en Washington, D.C., más de cinco años después de que fuera derribada por manifestantes antirracistas. Esta reinstalación de la obra, ubicada en la Plaza de la Judicatura, marca un hito simbólico en la gestión de los monumentos de la Guerra Civil.
Un monumento inaugurado en 1901
La estatua de Albert Pike se inauguró en 1901 a petición de la masonería, que deseaba honrar su papel como líder del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Aunque Pike sirvió como general de brigada en el Ejército de los Estados Confederados, la estatua lo representa vestido de civil, en homenaje a sus actividades masónicas y no a su servicio militar. Fue la única estatua de un general confederado visible al aire libre en Washington, D.C., hasta que fue derribada por manifestantes el 19 de junio de 2020, durante las protestas tras la muerte de George Floyd.
La estatua fue derribada en 2020.
En 2020, la estatua fue derribada, dañada e incendiada por manifestantes que exigían una reevaluación de los símbolos confederados. En agosto de 2025, el Servicio de Parques Nacionales anunció su proyecto de restauración como parte de las órdenes ejecutivas para reinstalar las estatuas preexistentes. Las obras se llevaron a cabo bajo supervisión federal y la estatua fue devuelta a su lugar a finales de octubre de 2025.
Reacciones contrastantes
La reinstalación de la estatua ha provocado reacciones encontradas. Algunos funcionarios electos locales consideran la operación moralmente reprobable e inapropiada, argumentando que un monumento a un "racista y traidor" No tiene cabida en las calles de Washington. Al mismo tiempo, algunos funcionarios federales lo consideran una medida legal y administrativa, acorde con las obligaciones federales de preservación histórica. Este caso forma parte de un debate más amplio en torno a la memoria de la Guerra Civil, los símbolos públicos y cómo la nación estadounidense gestiona su legado racial e histórico.