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¡Increíble! Las autoridades fiscales acusan a Benjamin Brière de no haber declarado sus ingresos mientras estuvo secuestrado en Irán.

Detenido durante 1.079 días en Irán, según declaró el ex prisionero Benjamin Brière. diario de internet que a su regreso a Francia, las autoridades fiscales lo criticaron por no haber rellenado su declaración de impuestos, llegando incluso a decirle que su familia "Podría haberlo hecho".

Tras más de tres años de detención en Irán, su liberación dista mucho de ser el final de su calvario.

Benjamin Brière, residente de Lyon y detenido en Irán durante 1079 días, explica que su regreso a Francia no supuso el fin de su calvario. Describe su liberación como otro shock, casi tan violento como la propia detención, tal fue la brutal vuelta a la vida cotidiana tras años de aislamiento. Había sido condenado en 2022 por la justicia iraní por espionaje y propaganda contra el régimen.

“Ya no existía”

A su regreso, Benjamin Brière afirma haber descubierto que, de alguna manera, había desaparecido del radar administrativo. Según él, lo habían excluido de varios programas y tuvo que reactivar su situación con la Seguridad Social, France Travail (la agencia francesa de empleo) y la administración tributaria. Describe este periodo como una serie de batallas administrativas, a pesar de que acababa de salir de un largo periodo de reclusión.

El enfrentamiento con las autoridades fiscales: se le acusa de no haber declarado sus ingresos durante su cautiverio.

La anécdota más insólita se refiere a sus interacciones con las autoridades fiscales. Benjamin Brière relata que le preguntaron por qué no había declarado ningún ingreso durante cuatro años. Cuando explicó que estaba encarcelado en Irán y que, físicamente, no podía cumplir con sus obligaciones tributarias, afirma que un agente le respondió que incluso en prisión se declaran los ingresos y que su familia podría haberlo hecho por él.

Una respuesta que él considera absurda dadas sus condiciones de detención.

El ex rehén, como es lógico, refuta la respuesta de las autoridades fiscales, recordando las condiciones de su cautiverio. Afirma que durante el primer año no pudo comunicarse con su familia. Durante el segundo año, solo le permitían quince minutos de llamadas telefónicas cada cuatro o seis semanas. Los asuntos fiscales no eran su prioridad. Especifica que finalmente logró regularizar su situación al año siguiente, pero que este episodio fue solo el comienzo.

Al no contar con recursos a su regreso, recurrió a France Travail.

Tras regularizar su situación fiscal, Benjamin Brière acudió a France Travail, antes Pôle emploi (el servicio público de empleo francés). Relata que, a su regreso, carecía de dinero para vivir, alimentarse, encontrar vivienda y costear sus consultas psicológicas, que superaban los 500 euros mensuales. Cuenta que tuvo que pedir ayuda a sus padres y vivió con su madre durante un tiempo, con la esperanza de recuperar los ocho meses de prestaciones por desempleo que aún le faltaban.

Una larga batalla para recuperar sus derechos.

Según su relato, France Travail en Lyon rechazó inicialmente su solicitud, alegando que la había presentado fuera de plazo. Benjamin Brière interpuso entonces varios recursos, primero ante el mediador regional y luego ante el mediador nacional, sin éxito. La situación se resolvió finalmente tras la intervención del diputado Éric Bothorel, quien contactó directamente con el Ministro de Trabajo de la época. Al día siguiente, se le restituyeron sus prestaciones, lo que le permitió recibir aproximadamente 8.000 euros de indemnización.

Solicitud de estatus especial para ex rehenes

Con la asociación SOS Hostages, Benjamin Brière aboga por la creación de un estatus legal claro para los ex rehenes. Asimismo, solicita asistencia concreta para su reintegración, de modo que las personas liberadas puedan encontrar vivienda, alimentos y reconstruir sus vidas sin depender de inmediato de sus familias o de los sistemas de apoyo tradicionales, que no se ajustan a su situación.

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