El Estado Mayor ucraniano confirmó el lunes que había llevado a cabo un ataque con drones contra un depósito de combustible en el aeropuerto de Sochi, en el sur de Rusia, dirigido contra un centro logístico estratégico. La operación, llevada a cabo el domingo, provocó el incendio de dos tanques de petróleo, según las autoridades rusas locales.
Este es uno de los pocos ataques reivindicados públicamente por Ucrania en territorio ruso, y se produce en un momento en que el conflicto entre ambos países continúa intensificándose en varios frentes, especialmente en las regiones fronterizas y en el Mar Negro. El Estado Mayor ucraniano declaró, mediante un comunicado publicado en Telegram, que el aeródromo de Sochi no era simplemente un aeropuerto civil, sino que también albergaba aeronaves militares, lo que, según Kiev, lo convertía en un objetivo legítimo.
El domingo, las autoridades rusas acusaron inmediatamente a Ucrania de estar detrás del ataque. Afirmaron que dos grandes tanques de combustible habían sido alcanzados y estaban en llamas, provocando una gran columna de humo visible a varios kilómetros a la redonda. Hasta el momento no se han reportado víctimas.
La confirmación ucraniana se produce en un contexto de crecientes ofensivas selectivas contra la infraestructura energética y militar en territorio ruso. Esta estrategia busca interrumpir las líneas de suministro rusas y debilitar la capacidad de proyección de poder de Moscú.
El aeropuerto de Sochi, situado a orillas del Mar Negro, es un centro crucial tanto para vuelos civiles como, según fuentes ucranianas, para brindar apoyo aéreo a ciertas operaciones militares rusas en Ucrania y el Cáucaso. El ataque plantea una vez más la cuestión de la vulnerabilidad de las instalaciones estratégicas rusas a los drones ucranianos de largo alcance.
Moscú aún no ha reaccionado oficialmente a las afirmaciones de Kiev, limitándose el domingo a confirmar los daños materiales e indicar que el incendio estaba bajo control.