Mientras Ucrania celebraba su Independencia el domingo, Moscú y Kiev llevaron a cabo un intercambio simultáneo de 146 prisioneros de guerra de cada bando, según anunció el Ministerio de Defensa ruso. Ocho residentes de la región fronteriza de Kursk, retenidos en Ucrania, también fueron entregados a Rusia gracias a la mediación de los Emiratos Árabes Unidos. Estos intercambios, regidos por acuerdos negociados en Estambul desde la primavera, siguen siendo el único ámbito en el que ambas partes mantienen algún tipo de cooperación.
Gestos humanitarios pero ningún progreso hacia la paz
En Kiev, Volodymyr Zelensky aprovechó las conmemoraciones para reafirmar su compromiso con una "paz justa", a la vez que pidió el continuo apoyo de Occidente. El primer ministro canadiense, Mark Carney, y el enviado estadounidense, Keith Kellogg, estuvieron presentes junto a él. Moscú, por su parte, acusa al presidente ucraniano de "terquedad" y de bloquear cualquier posibilidad de negociaciones directas con Vladímir Putin, a pesar de los esfuerzos de mediación iniciados por Donald Trump.
Mientras tanto, la guerra continúa. Durante la noche, Ucrania lanzó nuevos ataques con drones contra territorio ruso, provocando incendios en una central nuclear y una terminal petrolera. El ejército ruso afirma haber recuperado dos aldeas en la región de Donetsk. Tres años y medio después del inicio de la ofensiva, el frente permanece congelado, y la ayuda humanitaria contrasta marcadamente con la ausencia total de una solución política.