En la SNCF, la cuenta atrás ha comenzado. El martes 13 de enero marcará el final de las negociaciones salariales anuales obligatorias, en un clima social que la dirección espera mantener bajo control, pero que varios sindicatos consideran explosivo. Sud-Rail y la CGT Cheminots ya han presentado un preaviso de huelga nacional para esa fecha, lo que plantea el temor de otro gran conflicto en la red ferroviaria francesa. Durante varias semanas, la dirección del grupo ferroviario, ahora dirigida por Juan CastexLa empresa está enviando numerosas señales para aliviar la tensión. El calendario de las negociaciones anuales obligatorias (NAO) se pospuso inicialmente de noviembre a enero, una decisión deliberada para evitar huelgas durante la temporada navideña. En diciembre, la empresa también pagó una prima de participación en los beneficios de 400 € a todos los trabajadores ferroviarios, presentada como un gesto para aumentar su poder adquisitivo. Al mismo tiempo, la dirección destaca lo que considera los resultados de un diálogo social más armonioso, legado de la anterior dirección. La ausencia de huelgas durante las fiestas navideñas se cita como prueba de una disminución de la conflictividad, aunque la dirección reconoce que este equilibrio sigue siendo frágil y podría verse alterado en cualquier momento.
Salarios, bonificaciones y cifras en disputa
En cuanto a las remuneraciones, la SNCF (Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses) presenta cifras que demuestran el esfuerzo realizado en los últimos años. Según la dirección, el aumento salarial acumulado medio en los últimos tres años ha alcanzado el 16,4%, mientras que la inflación en el mismo periodo se ha situado en torno al 8%. También afirma que el 95% de los trabajadores ferroviarios se han beneficiado individualmente de un aumento salarial superior al 14%. Sin embargo, estas cifras distan mucho de convencer a los sindicatos, que denuncian una presentación engañosa de los salarios, basada en una compleja combinación de salario base, primas variables y elementos específicos de los puestos de tripulación de trenes. Para 2026, la dirección sugiere que el aumento general podría, al menos, estar en consonancia con la tasa de inflación de 2025, estimada en el 1,1%, tras un aumento medio del 2,4% el año pasado. El sindicato de trabajadores ferroviarios CGT considera una estafa la prima excepcional de 400 € pagada en diciembre, ya que no responde a su demanda principal de un aumento salarial general y duradero. El sindicato exige un auténtico aguinaldo y un aumento sostenible de las primas laborales, argumentando que las medidas puntuales no compensan la inflación pasada ni la creciente presión sobre los empleados.
Sud-Rail adopta una línea aún más ofensiva
El sindicato considera irrisoria la prima pagada, dado que se espera que la SNCF registre más de dos mil millones de euros en beneficios para el ejercicio 2025. Exige un aumento general de 400 euros mensuales para todos los trabajadores ferroviarios, una medida cuyo coste, estimado en 1,2 millones de euros, argumenta que es perfectamente factible. El sindicato también cuestiona el argumento de que los beneficios no pueden redistribuirse. La dirección, por su parte, señala que los beneficios de los servicios de pasajeros se destinan a un fondo especial destinado a financiar los grandes proyectos de infraestructura de SNCF Réseau, en un contexto de envejecimiento de la red e incertidumbre sobre la financiación futura. Más allá de las negociaciones salariales anuales, los sindicatos enfatizan que la cuestión salarial se aborda de forma diferente según la categoría del empleado. Las escalas de ascenso basadas en la antigüedad afectan principalmente a los trabajadores ferroviarios con antigüedad, cuyo número está disminuyendo. Los empleados con contrato, que ahora representan casi un tercio de la plantilla, dependen mucho más directamente de las negociaciones anuales, lo que aumenta el interés en estas discusiones. A pocos días de la fecha límite del 13 de enero, la dirección de la SNCF aún espera evitar un conflicto abierto recurriendo al diálogo y a lo que considera cifras favorables. Sin embargo, los sindicatos consideran que esto es insuficiente y advierten que, sin un compromiso firme y duradero con los salarios, una huelga podría ser inevitable.