El inicio de las vacaciones de verano podría convertirse en un verdadero dolor de cabeza para miles de viajeros. Apenas unos días antes de las principales salidas, se han anunciado varias huelgas en los sectores del transporte aéreo, ferroviario y por carretera. Todos los medios de transporte se ven potencialmente afectados, y los sindicatos pretenden presionar para resolver las negociaciones estancadas. En el espacio aéreo francés, el sindicato UNSA-ICNA, al que se ha unido la USAC-CGT, ha presentado un preaviso de huelga para los días 3 y 4 de julio. Denuncian lo que consideran una gestión tóxica, una escasez crónica de personal y la introducción de un sistema de control horario. La anterior huelga de controladores aéreos dejó en tierra el 70 % de los vuelos. Si bien la SNCTA, el sindicato mayoritario, no se ha unido al movimiento, el impacto podría ser significativo.
Amenazas transversales
Los trenes no se salvarán. El sindicato Sud-Rail ha presentado un preaviso de huelga hasta el 1 de septiembre. Esta flexibilidad brinda a los trabajadores ferroviarios la oportunidad de movilizarse en cualquier momento durante el verano. Sus demandas son numerosas: condiciones laborales, visibilidad de los horarios y aumento de las primas. Las huelgas podrían iniciarse localmente, dependiendo del nivel de tensión. Incluso conducir no ofrece garantías. Los empleados de las autopistas Estérel-Côte d'Azur (A8, A51), filial de Vinci, han anunciado una huelga del 1 al 31 de julio. Vinci podría reclutar reemplazos, pero se temen interrupciones en los peajes. Finalmente, Bison Futé (el servicio francés de información de tráfico) clasifica los sábados 5, 12, 19 y 26 de julio como días de tráfico muy denso. Ante esta convergencia de malestar social, se recomienda a los turistas que estén atentos a la evolución de los preavisos de huelga, anticipen retrasos y mantengan la flexibilidad en sus planes de viaje.