Le président américain Donald Trump anunció que se estaban haciendo arreglos para recibir a su homólogo colombiano en la Casa Blanca gustavo petroEsto ocurre pocos días después de que Colombia planteara públicamente la idea de una intervención militar. Esta iniciativa surge tras una conversación telefónica entre ambos líderes, descrita como cordial por ambas partes.
Según Donald Trump, la llamada brindó la oportunidad de abordar las relaciones bilaterales y varios puntos de conflicto, en particular los relacionados con el narcotráfico. El presidente estadounidense manifestó su satisfacción por el tono de su homólogo y expresó su apoyo a una futura reunión en Washington, sin especificar una fecha. Esta sería la primera visita oficial de Petro a la Casa Blanca desde el regreso de Trump al poder.
Por su parte, Gustavo Petro confirmó el intercambio e indicó que había solicitado la reanudación del diálogo entre ambos países. Durante un mitin en Bogotá dedicado a la soberanía nacional, destacó que este era su primer contacto directo desde que asumió la presidencia y recalcó la necesidad de unas relaciones basadas en el respeto mutuo.
Relaciones entre Washington y Colombia Las relaciones se han deteriorado drásticamente en los últimos meses. Estados Unidos revocó la visa de Petro en septiembre antes de imponerle sanciones personales en octubre. Donald Trump ha acusado repetidamente al gobierno colombiano, sin aportar pruebas, de permitir importantes flujos de cocaína a Estados Unidos.
Las tensiones verbales se han intensificado recientemente, con el presidente estadounidense lanzando numerosos ataques personales contra su homólogo colombiano. Petro, figura prominente de la izquierda latinoamericana y crítico abierto de la política estadounidense en Oriente Medio, acusó a Washington de complicidad en la guerra de Gaza y denunció las operaciones militares estadounidenses antidrogas en el Caribe.
El anuncio de una posible reunión en la Casa Blanca Sin embargo, esto marca un cambio notable de tono entre ambas capitales. Sugiere un intento de apaciguamiento diplomático, en un contexto regional tenso tras el arresto del presidente venezolano y el aumento de las demostraciones de fuerza estadounidenses en Latinoamérica.