El primer ministro húngaro, Viktor Orban, anunció el viernes que su gobierno estaba preparando planes para proteger el empleo y el sector manufacturero del país en respuesta al reciente acuerdo comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea. El anuncio se realizó durante una entrevista en la radio pública húngara.
Este acuerdo, revelado el domingo, prevé la imposición de un arancel del 15 % a ciertas exportaciones europeas a Estados Unidos. Se trata de un aumento significativo en comparación con el tipo actual del 2,5 %, y afecta especialmente al sector automovilístico, un motor económico clave para Hungría y sus vecinos centroeuropeos.
«Debemos defender a los trabajadores húngaros», declaró Orban, subrayando que las consecuencias de este acuerdo podrían poner en peligro los empleos en la industria automotriz, un sector estratégico para el país. Sin embargo, no detalló las medidas que su gobierno planea implementar.
Hungría, cuna de varias marcas automotrices internacionales, teme una desventaja competitiva frente a los vehículos estadounidenses en el mercado norteamericano. El primer ministro también sugirió que su gobierno podría debatir mecanismos de compensación o ajuste dentro de la Unión Europea.
Este nuevo acuerdo se produce en un contexto de complejas relaciones económicas entre Bruselas y Washington, y reaviva el debate en Hungría sobre la dependencia económica de las grandes potencias. Orbán, conocido por su postura crítica hacia Bruselas, podría aprovechar esta situación para reforzar su discurso nacionalista de cara a las próximas elecciones.
El gobierno húngaro planea presentar sus primeras propuestas concretas en las próximas semanas, con el objetivo declarado de "preservar las cadenas de suministro y los empleos" en un clima cada vez más incierto para el comercio internacional.