Hospitales bajo presión: el Tribunal de Cuentas da la voz de alarma
Hospitales bajo presión: el Tribunal de Cuentas da la voz de alarma

Las cifras son innegables: los hospitales públicos franceses se enfrentan a un déficit alarmante, cercano a los 3.000 millones de euros para 2024. A pesar de las masivas inyecciones de fondos (105.000 millones de euros el año pasado), un presupuesto equilibrado sigue siendo difícil de alcanzar. En su informe del 25 de mayo, el Tribunal de Cuentas destaca un despilfarro flagrante y pide medidas de austeridad en un sistema en sus últimas etapas. La atención se centra en los procedimientos médicos considerados innecesarios y las hospitalizaciones evitables. No menos de 265.000 estancias médicas podrían evitarse cada año, según los magistrados financieros, especialmente en el tratamiento de la insuficiencia cardíaca. Otro ejemplo llamativo: la colocación de stents coronarios, que varía de una región a otra por un factor de cuatro según el departamento, sin justificación clínica. Esta tendencia es denunciada por algunos como un enfoque puramente impulsado por el lucro, a expensas del buen juicio médico.

Un sistema que va en contra de las economías

Pero tras estos procedimientos "excesivos" se esconde un mecanismo perverso: cada hospitalización genera un pago por servicio. En otras palabras, la prevención cuesta más que el tratamiento. Nicolas Revel, director general de AP-HP (Hospitales Públicos de París), denuncia este absurdo y aboga por un sistema de pago fijo basado en objetivos de salud pública. Emmanuel Macron Él mismo había prometido abordarlo ya en 2023. Dos años después, la idea sigue siendo letra muerta. Otra palanca mencionada por el Tribunal: el cierre de instalaciones pequeñas y de bajo rendimiento. Demasiados hospitales locales, mal equipados, siguen funcionando a pesar de los resultados preocupantes, como el de Remiremont, señalado por seis muertes sospechosas en dos años. Pero todo intento de reestructuración se topa con la resistencia de los funcionarios electos locales. Una ley aprobada en mayo incluso estableció una moratoria en el cierre de maternidades, lo que ilustra el estancamiento político actual. En este contexto, los llamamientos del presidente de la Federación Francesa de Hospitales para garantizar presupuestos durante varios años parecen un último recurso. La ministra de Salud, por su parte, señala que las arcas están vacías y que cada euro invertido ahora debe demostrar su valor. Ha llegado el momento de elegir: salvar el hospital o salvar su modelo.

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