Silencio político y libertad de prensa: la advertencia de Nassira El Moaddem.
Silencio político y libertad de prensa: la advertencia de Nassira El Moaddem.

Este sábado 4 de abril, la periodista Nassira El Moaddem eligió la radio para expresar lo que muchos susurran cuando la presión aumenta: se siente sola. Tras presentar una denuncia contra Thierry Meignen, senador y exalcalde de LR por Blanc-Mesnil (Seine-Saint-Denis), por amenazas de muerte, denunció en France Inter «el silencio de las autoridades» y «el silencio del gobierno». Frase corta, tono contundente. En el fondo, subyace una idea simple, casi brutal: se puede amenazar a un periodista y recibir, a cambio, únicamente la calma institucional.

Sus palabras son las de una profesional que recuerda a todos los principios fundamentales del periodismo. «No entiendo por qué, en este país, las autoridades no reaccionan con indignación cuando una periodista recibe amenazas de muerte simplemente por hacer su trabajo», insistió. El asunto se hizo público el 23 de marzo, cuando Le Monde publicó declaraciones atribuidas a Thierry Meignen, declaraciones cargadas de violencia: «Voy a conseguir que la condenen por difamación. Voy a azotarla. Iré hasta el final, va a morir, la mataré». Este tipo de declaraciones no son simplemente un comentario desafortunado; establecen una dinámica de poder y un clima de miedo.

"Ella va a morir, yo la mataré": palabras que dejan huella.

En el fondo de la cuestión también hay un libro. En *Main basse sur la ville* (Toma de la ciudad), publicado el mes pasado por Stock, Nassira El Moaddem relata los dos mandatos de Thierry Meignen, elegido en 2014 para dirigir una ciudad gobernada durante mucho tiempo por los comunistas. Describe prácticas que considera cuestionables, relativas a la adjudicación de contratos públicos, una «caza de brujas» contra el anterior equipo municipal y conexiones políticas que, según escribe, llegan hasta el amiguismo con la extrema derecha. Cuando una investigación periodística profundiza en la vida local, sus redes y sus costumbres, la reacción suele ser proporcional a la perturbación que genera.

Ahora llega el proceso judicial, ese que no acapara titulares pero que revela si la República se mantiene firme ante los ataques a la prensa. La denuncia ha sido presentada, las declaraciones se han hecho públicas y la acusación de «silencio» se ha lanzado como un desafío a las instituciones. En una época donde las palabras se propagan sin control y la intimidación se convierte en una herramienta más, este caso podría ser una prueba crucial: la de la capacidad de las autoridades para responder con claridad cuando la amenaza cambia de bando y se dirige contra quienes denuncian los hechos.

Compartir

Communauté

comentarios

Los comentarios están abiertos, pero protegidos contra el spam. Las publicaciones iniciales y los comentarios que contienen enlaces se someten a una revisión manual.

Sé el primero en comentar este artículo.

Responda a este artículo

Los comentarios son moderados. Se bloquean los mensajes promocionales, los correos electrónicos automatizados y los enlaces abusivos.

Tu primer comentario, o cualquier mensaje que contenga un enlace, puede quedar pendiente de aprobación.