Farmacias en huelga, los genéricos en el centro de la ira
Farmacias en huelga, los genéricos en el centro de la ira

Este jueves 18 de septiembre, numerosas farmacias de toda Francia cerrarán sus puertas. Esta jornada de movilización sin precedentes se debe a una reforma de los descuentos concedidos a los medicamentos genéricos. Estos descuentos, que representaban un salvavidas financiero vital para las farmacias, se limitaron al 30 % a principios de septiembre y se prevé que se reduzcan al 20 % para 2027. En una profesión que ya atraviesa dificultades, el impacto se considera considerable. «Los genéricos representan entre el 20 % y el 30 % de nuestros ingresos. La disminución del margen equivale a la pérdida de un empleo», advierte Frédéric Viret, farmacéutico con treinta y tres años de experiencia cerca de Lyon. En su farmacia, con ocho empleados, la pérdida estimada oscila entre 30 000 y 50 000 euros al año. Esta situación se repite en todo el país.

Una amenaza para el acceso a la atención sanitaria

Los sindicatos advierten que esta medida podría acelerar la desaparición de farmacias, que ya sufren un promedio de 200 a 300 cierres al año. En zonas rurales y regiones desatendidas, donde las farmacias suelen representar el último eslabón en el acceso a la atención médica, la ansiedad es palpable. Los farmacéuticos temen un círculo vicioso: menos recursos, menos personal y, por lo tanto, un servicio deficiente para los pacientes, que ya tienen dificultades para encontrar médicos y especialistas. Algunas familias se apresuraron a abastecerse antes de la huelga. Para los pacientes con enfermedades graves, la ansiedad es palpable. "Tomo una medicación muy fuerte; prefiero tenerla con antelación", confió un paciente con párkinson en una farmacia de Lyon. Ante la movilización, las agencias sanitarias regionales y las prefecturas planean requisar ciertas farmacias para garantizar un nivel mínimo de servicio. Pero la tensión persiste: más allá de un tira y afloja técnico sobre los márgenes, los profesionales denuncian un modelo económico que, a largo plazo, podría amenazar el equilibrio de una red territorial que, sin embargo, es esencial para la salud pública.

Compartir