Por el rigor de su argumentación y la precisión de sus fuentes, el informe publicado por el Ministerio del Interior el 21 de mayo de 2025 sobre la Los Hermanos Musulmanes y el Islam político en Francia Esto marca un punto de inflexión. Este documento de 76 páginas, firmado por un grupo de altos funcionarios, no es una simple advertencia ni una diatriba ideológica. Es un análisis frío y meticuloso de una influencia lenta, insidiosa y metódica que el Estado francés ha subestimado durante demasiado tiempo. Y lo que hace a este texto tan impactante es que finalmente declara, con rotundidad, lo que muchos cargos electos locales, líderes de campo e intelectuales perspicaces llevan años denunciando: la infiltración de la Hermandad Musulmana es una realidad. Y socava la cohesión nacional.
Una hermandad con una ideología fundamentalista, estructurada y transnacional
Desde el principio, el informe destaca la singularidad de la Hermandad Musulmana: lejos de las caricaturas del salafismo radical, la Hermandad, fundada en 1928 por Hassan al-Banna, aboga por una forma de pragmatismo. Adapta su discurso y ajusta sus prioridades según el contexto, pero nunca abandona su principio fundamental: el establecimiento de una sociedad islámica regida por la sharia. Este islam total, que abarca todos los aspectos de la vida, desde el derecho y la economía hasta la cultura y la familia, representa un auténtico peligro para Francia y, de hecho, para cualquier sociedad occidental.
Este es el verdadero peligro del proyecto de la Hermandad Musulmana: su capacidad para ocultarse entre las grietas del modelo democrático. Convierte las propias instituciones de la República —libertad de asociación, libertad de culto, libertad de expresión— en palancas para su propia propagación. «Una sociedad secreta de naturaleza subversiva», resume el informe. Una organización cuyos círculos de poder están compuestos por militantes jurados, entrenados y seleccionados según procedimientos cuasi iniciáticos inspirados en el sufismo original.
Francia, tierra de expansión
Desde la década de 1960, Francia, junto con el Reino Unido y Alemania, se ha convertido en uno de los principales campos de pruebas del proyecto de la Hermandad Musulmana en Europa. Gracias a la migración laboral y a las alianzas políticas locales, se han tejido allí redes con paciencia. El informe identifica inequívocamente a la Unión de Organizaciones Islámicas de Francia, que se ha convertido en... musulmanes de francia — como la principal emanación de este movimiento. Pero más allá de eso, se está señalando toda una nebulosa de asociaciones educativas, culturales y benéficas, mezquitas, escuelas privadas y centros de formación.
Esta red busca forjar una contrasociedad, controlar la vida religiosa, pero también influir en el debate público y "producir significado", en palabras del controvertido Tariq Ramadan, nieto del fundador de la Hermandad, quien sigue siendo uno de los principales pensadores del movimiento a pesar de sus reiteradas negaciones de pertenencia. El informe destaca su doble discurso, como el de muchos predicadores de la Hermandad: una postura moderada en francés, un discurso radical en árabe.
Una de las contribuciones clave del informe es desmantelar el uso sistemático del concepto de "islamofobia" como herramienta política. ¿Se trata simplemente de una denuncia de un racismo muy real? No solo eso. Los autores describen un mecanismo estructurado de constante crítica a la República, diseñado para deslegitimar el secularismo, desacreditar las medidas de seguridad y presentar a Francia como un Estado que persigue a los musulmanes.
Este proceso, teorizado por Youssef al-Qaradawi, líder espiritual de la Hermandad Musulmana, se basa en una lógica de inversión acusatoria. La disolución del CCIF (Colectivo Contra la Islamofobia en Francia), el cierre de escuelas coránicas no registradas, la expulsión de imanes radicales: toda medida estatal se denuncia como un ataque contra el propio islam. Y las redes de la Hermandad, a menudo subvencionadas por fondos europeos o intermediarios cataríes y turcos, difunden esta narrativa victimista entre un segmento de la juventud.
La cohesión nacional en peligro
El informe evita el alarmismo excesivo. Pero sí establece un hecho claro: el separatismo de la Hermandad Musulmana es una realidad visible, documentada y local. Existen "ecosistemas" de influencia en ciertas zonas donde la presión comunitaria sofoca cualquier deseo de emancipación. Donde funcionarios electos, a veces actuando de buena fe, se confabulan con grupos cuyas intenciones son ambiguas. Donde la autoridad de las escuelas y las instituciones republicanas choca con una poderosa contraideología.
Los predicadores en línea, las redes sociales, las campañas de boicot y los llamamientos a la desobediencia civil son factores que contribuyen. El informe enfatiza la necesidad de frenar esta ola, no mediante la estigmatización, sino con firmeza: una supervisión más estricta de la financiación de las asociaciones, la evaluación de la formación teológica y una defensa firme de los principios republicanos, incluso en los pronunciamientos oficiales.
Con la publicación de este informe, el Ministerio del Interior parece poner fin a años de ceguera deliberada. Ciertamente, el islam político no es islam. Ciertamente, la mayoría de los musulmanes franceses rechazan la ideología de la Hermandad Musulmana. Pero estas precauciones no deben ocultar la realidad: una ideología política, islámica y expansionista está operando en Francia para reconfigurar el pacto republicano desde dentro. La responsabilidad política es inmensa y casi cómplice. Porque este informe, por muy exhaustivo que sea, no es un fin en sí mismo. Exige acción. Emmanuel Macron Lo entendió así al exigir, en el Consejo de Defensa, medidas “proporcionales a la gravedad de los hechos”.