El 21 de octubre, en el plató de BFMTV, La diputada de izquierda Danièle Obono se mostró indignada por el apoyo brindado a Nicolas Sarkozy, tras su condena a cinco años de prisión en el caso de financiación libia. Se mostró especialmente crítica con Gérald Darmanin, a quien acusó de preparar una "visita de cortesía" al ex presidente encarcelado en la prisión de Santé, denunciando un sistema de dos niveles donde los poderosos son mimados mientras que "los jóvenes de los barrios marginales" sufren una justicia sin piedad.
ELLA DIJO…
Sarkozy es condenado por conspiración, y aun así, el presidente lo recibe, el ministro de Justicia (Gérald Darmanin) va a visitarlo, y toda la derecha llora la injusticia. ¡Menuda panda de hipócritas! Esta benevolencia solo existe porque se trata de Nicolas Sarkozy. Con el chaval de barrios marginales, nadie hablará jamás de dignidad ni de comprensión.
Estas indignadas palabras iban dirigidas directamente a Gérald Darmanin, quien fue acusado por la izquierda de querer otorgar un trato preferencial al expresidente. Danièle Obono se posicionó como garante del rigor republicano y la igualdad ante la ley.
¡ELLA MINTIÓ!
Unos días más tarde, la misma Danièle Obono visitó la prisión de Santé… intentar conocer en persona a Nicolas Sarkozy. Acompañado por el diputado del LFI Ugo bernalicis y periodistas de Mundo y PolitisQuería utilizar su derecho parlamentario para acceder a la celda del ex jefe de Estado.
El objetivo declarado: verificar que no recibía un trato preferencial. El objetivo real: crear revuelo mediático, según la administración penitenciaria, que lo denunció como un acto de "turismo carcelario". La administración rechazó la solicitud, reiterando que "la visita parlamentaria no tiene como objetivo reunirse con un recluso en concreto, sino inspeccionar el funcionamiento general del centro". Desde entonces, el partidario de Jean-Luc Mélenchon ha solicitado repetidamente el acceso a la celda de Nicolas Sarkozy.
Hipocresía absoluta para alguien que, apenas unos días antes, se indignó de que un ministro del gobierno siquiera considerara visitar a Nicolas Sarkozy. Obono denuncia las "visitas colusorias" cuando provienen de la derecha, pero las realiza ella misma sin pudor cuando se trata de una cuestión de posicionamiento político.
En este nivel de contradicción, ya no hablamos de indignación. Hablamos de duplicidad.