Impulsado por la renovada movilización agrícola tras las vacaciones, el jefe de Gobierno, Sebastien LecornuEl gobierno anunció medidas inminentes para calmar la indignación del sector agrícola. Tras una reunión celebrada el martes en Matignon con varios sindicatos, el gobierno se comprometió a revelar, para el viernes, una serie de decisiones concretas largamente esperadas por el sector.
Representantes de la FNSEA (Federación Nacional de Sindicatos de Agricultores) anticipan respuestas inminentes en diversos frentes, que abarcan desde problemas sanitarios que afectan a la ganadería hasta crisis específicas en sectores como la viticultura, así como la cuestión de los costes administrativos y las regulaciones. Durante meses, los sindicatos han denunciado la insuficiencia de las medidas anunciadas hasta la fecha, en un contexto marcado por la disminución de los ingresos, el aumento de los costes de producción y la preocupación por los acuerdos comerciales internacionales.
Bruselas al fondo, la calle en primer plano.
Estos debates nacionales se desarrollan en un contexto de tensión a nivel europeo. En vísperas de una reunión extraordinaria de ministros de agricultura en Bruselas, la Comisión anunció un aumento presupuestario de varias decenas de miles de millones de euros para la futura Política Agrícola Común, presentado como un gesto para calmar la controversia en torno al acuerdo UE-Mercosur. París pretende utilizar este anuncio para defender la continuidad de las subvenciones y cuestionar ciertas medidas consideradas perjudiciales para los agricultores.
Sobre el terreno, la movilización se mantiene firme. Convoyes de tractores continúan su avance desde el suroeste, mientras que los bloqueos de carreteras, especialmente en los alrededores de Toulouse, se mantienen a pesar de las prohibiciones prefectorales. Varios sindicatos afirman su intención de mantener la presión hasta que se alcancen compromisos concretos, lo que convierte este fin de semana en un momento crucial para el gobierno.