A medida que las tensiones en Oriente Medio generan preocupación por las perturbaciones en los mercados energéticos, Emmanuel Macron Quería tranquilizar a los franceses: según él, la situación no indica una escasez de combustible en Francia en este momento.
Macron asegura que no hay escasez a la vista.
Emmanuel Macron intentó disipar la preocupación por una posible escasez de combustible en Francia. Durante su visita a Atenas, el Presidente de la República afirmó que la situación actual no justificaba prever una escasez en las gasolineras francesas.
"Actualmente, la situación no nos lleva a prever ninguna escasez."Así lo afirmó el jefe de Estado, al tiempo que reconoció que las tensiones internacionales podrían tener un impacto en los precios de la energía.
El gobierno quiere evitar el pánico en las gasolineras.
Más allá de los problemas de abastecimiento, la principal preocupación del gobierno son las compras de pánico. Emmanuel Macron ha advertido contra escenarios alarmistas que podrían provocar aglomeraciones innecesarias en las gasolineras.
Según él, en períodos de tensión geopolítica, un comportamiento precipitado puede empeorar aún más la situación. "A menudo, la escasez es creada por estos comportamientos impulsados por el pánico.", estimó.
Oriente Medio bajo alta tensión
La preocupación está relacionada con la guerra en Oriente Medio y el riesgo de interrupción de las rutas petroleras estratégicas. El estrecho de Ormuz, un paso clave para una parte importante de los hidrocarburos mundiales, permanece bajo una vigilancia especialmente estrecha.
Emmanuel Macron pidió la reapertura total de esta zona de navegación, de conformidad con el derecho internacional, para permitir un retorno gradual a la normalidad.
Los precios siguen bajo escrutinio.
Aunque el presidente ha descartado el riesgo de una escasez inmediata, el tema de los precios sigue siendo delicado. Las tensiones internacionales pueden afectar rápidamente los precios del petróleo y, por consiguiente, los precios en las gasolineras. Por lo tanto, el mensaje del gobierno es doble: tranquilizar a la población sobre el suministro, al tiempo que se mantiene alerta ante la evolución de los precios de la gasolina y el diésel.