Brice Teinturier está impulsando al ala derecha de cara a las primarias de 2027.
Brice Teinturier está impulsando al ala derecha de cara a las primarias de 2027.

A dos años y medio de las elecciones, la derecha aún no ha elegido a su candidato para 2027, pero ya ve resurgir una vieja tentación: resolver la cuestión mediante encuestas. En un artículo de opinión, Brice Teinturier, subdirector general de Ipsos, defiende la celebración de primarias para seleccionar al candidato, argumentando que la competencia basada en la intención de voto genera principalmente una rivalidad de imagen, no una dirección clara. Sostiene que unas primarias otorgarían al ganador un mandato claro, un rumbo definido y, sobre todo, una legitimidad menos frágil que la que confieren las cifras fluctuantes.

En su argumentación, el politólogo advierte contra la ilusión de una medida permanente: una encuesta, nos recuerda, sigue siendo una instantánea, sensible al perfil público, a la actualidad y a las opciones electorales disponibles. En otras palabras, la popularidad actual no revela las expectativas del país en materia de inmigración, autoridad, gasto público o el lugar de Francia en el mundo. Teinturier subraya un punto que muchos parecen olvidar: un cambio de gobierno no se gana únicamente en función del perfil de un candidato; también se basa en una elección política claramente definida.

La trampa de las curvas y la necesidad de una línea recta

Su texto también se basa en encuestas de Ipsos-BVA que ofrecen una visión desalentadora del sentir público. Según las cifras citadas, el 81% de los franceses expresa sentimientos negativos como "decepción", "asco" o "enojo", frente a solo el 11% que expresa "interés", "esperanza" o "pasión". El panorama general sugiere una sensación de estancamiento, de potencial desperdiciado, de un país sumido en la melancolía mientras se acumulan los problemas. En este contexto, la idea es simple: si la desconfianza está generalizada, se necesita un mecanismo decisivo que presente opciones claras y obligue a los candidatos a salir de su cómoda ambigüedad.

El dilema político persiste: ¿qué primarias, para quién, con qué reglas y a qué riesgo de división pública? Entre unas primarias abiertas, un procedimiento interno o un acuerdo respaldado por el partido, la derecha y el centro caminan sobre la cuerda floja, especialmente desde que la reconfiguración política de 2017 cambió el panorama, con el centro ocupado por el macronismo y la Agrupación Nacional consolidada como la fuerza dominante de la extrema derecha. Las primarias tienen sus promesas —claridad e impulso— y sus inconvenientes —egos heridos y resentimiento posterior—, pero al dejar que las encuestas actúen como árbitro, la derecha podría encontrarse sin ningún árbitro cuando necesite dirigirse a la nación con una sola voz.

Compartir

Communauté

comentarios

Los comentarios están abiertos, pero protegidos contra el spam. Las publicaciones iniciales y los comentarios que contienen enlaces se someten a una revisión manual.

Sé el primero en comentar este artículo.

Responda a este artículo

Los comentarios son moderados. Se bloquean los mensajes promocionales, los correos electrónicos automatizados y los enlaces abusivos.

Tu primer comentario, o cualquier mensaje que contenga un enlace, puede quedar pendiente de aprobación.