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Terror en el metro de Nueva York: un ataque con machete deja tres heridos y el sospechoso muere abatido por la policía.

El sábado, Manhattan se vio conmocionada. En la estación 42nd Street–Grand Central, en pleno centro de uno de los principales nudos de transporte de Nueva York, un hombre armado con un machete atacó a varias personas antes de ser abatido por la policía. El último informe indica que tres personas resultaron heridas, mientras que las autoridades describen el ataque como aparentemente aleatorio en una zona de transporte particularmente concurrida. 

Un ataque de rayos a través de múltiples niveles de la estación

Según los informes iniciales de las autoridades, el agresor atacó a sus víctimas en diferentes andenes y niveles de la terminal Grand Central, provocando pánico inmediato. El ataque habría comenzado poco antes de las 9:40 a. m., hora local, antes de que llegara la policía. 

Tres personas resultaron heridas, entre ellas dos hombres que sufrieron lesiones graves.

Según informes publicados el sábado, las víctimas son un hombre de 84 años, un hombre de 65 años y una mujer de 70 años. Los dos hombres sufrieron graves lesiones en la cabeza y el rostro; uno de ellos presenta una fractura abierta de cráneo. A pesar de la extrema violencia del ataque, la información más reciente difundida durante el día indica que las tres víctimas fueron hospitalizadas en condición estable y que sus lesiones no revisten gravedad. 

El sospechoso se negó a obedecer antes de ser neutralizado.

Según las autoridades de Nueva York, los agentes de policía ordenaron repetidamente al sospechoso que soltara su arma. El hombre, identificado por varias fuentes como Anthony Griffin, de 44 años, se negó a obedecer y avanzó hacia los agentes, lo que provocó que uno de ellos abriera fuego. Fue trasladado al Hospital Bellevue, donde fue declarado muerto. Medios estadounidenses también informan que hablaba de forma incoherente durante el arresto. 

Grand Central volvió a sumirse en el temor a ataques impredecibles.

El ataque provocó de inmediato interrupciones en varias líneas de metro que dan servicio a Grand Central. Más allá de la conmoción, el suceso reaviva la preocupación por la violencia repentina en el sistema de transporte público de Nueva York, especialmente cuando ataca a pasajeros al azar en zonas concurridas. El incidente, ocurrido a plena luz del día en un punto crítico de la red, probablemente reavivará el debate sobre la seguridad en el metro de esta extensa metrópolis. 

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