Fue una alerta familiar la que llevó a los servicios de emergencia a la tragedia. Preocupada por no haber tenido noticias de su sobrino durante varios días, una mujer llamó a los servicios de emergencia el lunes por la noche tras ver el vehículo del hombre de 30 años estacionado frente a una casa en el barrio de Franc-Moisin – Bel-Air, en Saint-Denis. Los bomberos enviados al lugar se encontraron con la negativa del propietario a abrir la puerta. La policía, llamada como refuerzo, descubrió restos humanos sobre una lona de plástico y colocados en varios contenedores.
El propietario, rápidamente detenido, confesó. Según informes, mató a su inquilino tras una disputa la semana anterior, antes de descuartizarlo. La investigación, encomendada a las autoridades competentes, también reveló que el hombre portaba un documento de identidad que no le pertenecía.
Se ha iniciado una búsqueda para encontrar a la persona cuya identidad fue robada, añadiendo otra dimensión a un caso ya particularmente oscuro.
El motivo preciso del asesinato aún no se ha establecido y los investigadores se centran ahora en reconstruir la secuencia de acontecimientos y confirmar formalmente la identidad de la víctima.