Un hombre ha sido acusado de asesinato tras el hallazgo del cuerpo de Alain Chantaduc el 28 de junio en un bosque cerca de Éloyes, en la región de los Vosgos. La víctima, de 77 años, presentaba múltiples puñaladas y su cuerpo estaba parcialmente quemado. La autopsia y el análisis de ADN permitieron a los investigadores establecer rápidamente su identidad. Alain Chantaduc era conocido por la policía y había pasado más de 25 años en prisión. Había sido condenado a cadena perpetua en 1991 por el asesinato de un joven gendarme auxiliar de 19 años que intervino tras un robo en Toulouse. Según la fiscalía de Épinal, el septuagenario seguía involucrado en el tráfico de armas y municiones. La investigación permitió a la policía identificar a la última persona con la que se cree que tuvo contacto y que viajó a Éloyes el día de su muerte.
Una confesión tras un asesinato cometido en cuestión de momentos.
El sospechoso, descrito como conocido de la víctima y con varios antecedentes penales por robo a mano armada, fue arrestado el martes por el Departamento de Investigación Criminal de Nancy. Tras su detención, confesó haber asesinado a Alain Chantaduc en el mismo lugar donde posteriormente se halló el cuerpo. Según su declaración, recogida por la fiscalía, los hechos se desarrollaron con gran rapidez tras una disputa relacionada con el tráfico de armas. La investigación deberá ahora verificar esta versión, esclarecer el móvil y determinar si el acto fue premeditado. El hombre ha sido acusado formalmente de homicidio como reincidente y profanación de cadáver, y posteriormente puesto en prisión preventiva. Esta acusación implica que, en esta fase del proceso, los magistrados consideran la hipótesis de homicidio premeditado. El sospechoso se presume inocente hasta su juicio.
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