El martes, 102 migrantes fueron rescatados en el estrecho de Dover durante dos operaciones simultáneas llevadas a cabo por las autoridades marítimas francesas. Al mismo tiempo, 137 personas lograron llegar a la costa británica en pequeñas embarcaciones. Estos cruces marcan la reanudación de las salidas tras varios días de calma, gracias a unas condiciones meteorológicas más favorables. No obstante, las autoridades reiteran que este paso sigue siendo especialmente peligroso, incluso cuando el mar parece tranquilo.
A principios de abril, dos migrantes fallecieron durante una travesía caótica cerca de Gravelines, las primeras muertes registradas este año en la zona. Para 2025, al menos 29 personas ya habían perdido la vida intentando cruzar el Canal de la Mancha. La búsqueda y el rescate en el mar siguen siendo una prioridad para las autoridades francesas, que intervienen con frecuencia para ayudar a las embarcaciones en peligro.
El problema de los cruces clandestinos sigue tensando las relaciones entre Francia y el Reino Unido. Ambos países prorrogaron recientemente su acuerdo de cooperación a la espera de un nuevo marco. Londres quiere condicionar su ayuda financiera a un aumento de las interceptaciones, mientras que París insiste en el principio de asistencia a las personas en peligro en el mar, que sigue siendo la prioridad en las operaciones de rescate.
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