El tráfico marítimo se vio gravemente afectado el viernes 10 de abril en el puerto de Amberes, Bélgica, tras un derrame de petróleo ocurrido el día anterior. El incidente tuvo lugar durante una operación de repostaje de un buque, lo que provocó un derrame en el río Escalda, una vía fluvial clave para la actividad portuaria.
Según las autoridades portuarias, se cree que una grieta en el casco del barco fue la causa de la fuga. El derrame ya se ha controlado, pero parte del petróleo se vertió al río durante la noche, afectando al tráfico marítimo, especialmente en un ramal utilizado por buques de mayor tamaño.
Actualmente se está evaluando la contaminación.
La situación ha provocado una suspensión parcial del tráfico y está dificultando las maniobras en la entrada y salida del puerto, el segundo más grande de Europa para el transporte de mercancías. Se están llevando a cabo operaciones para contener la contaminación y limitar su impacto en las operaciones.
Actualmente se está analizando la magnitud del derrame de petróleo y sus consecuencias, especialmente mediante el uso de recursos aéreos. Las autoridades continúan con las labores de seguridad y limpieza, mientras que las operaciones portuarias siguen interrumpidas.
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