Ante el aumento de accidentes y el comportamiento peligroso de algunos usuarios, Italia ha optado por reforzar significativamente la normativa sobre patinetes eléctricos. Desde 2026, todos los propietarios deberán matricular sus patinetes y contratar un seguro, una medida destinada a identificar mejor a los responsables de las infracciones y exigirles responsabilidades.
La nueva normativa se aplica a todos los patinetes eléctricos, independientemente de su potencia. Cada propietario deberá obtener una pegatina de identificación para colocarla en su vehículo. Esta decisión se produce ante el fuerte aumento de accidentes relacionados con estos nuevos medios de transporte en el país.
El registro es obligatorio para identificar a los usuarios.
El sistema italiano consiste en instalar un número único vinculado directamente al propietario del scooter, no al vehículo en sí. Por lo tanto, en caso de infracción, la responsabilidad recae sobre la persona registrada, incluso si el scooter está siendo utilizado por otra persona.
El trámite se realiza en línea con las autoridades competentes. El propietario recibe una pegatina plastificada con seis caracteres alfanuméricos, diseñada para evitar falsificaciones. El coste total suele oscilar entre 33 y 38 euros, incluyendo los gastos administrativos. Debe colocarse en un lugar visible, por ejemplo, en el guardabarros trasero o en el manillar si el vehículo no los tiene.
Los infractores se enfrentan a sanciones que oscilan entre los 100 y los 400 euros por no matricular su moto, con la posibilidad de que esta sea confiscada en los casos más graves.
Esta medida tiene como objetivo principal abordar el creciente número de delitos cometidos con estos dispositivos. Según franceinfo, Italia ha pasado de menos de 600 accidentes anuales con patinetes eléctricos a casi 4.000 en cinco años, mientras que el número de fallecidos ha aumentado de uno a 21 en el mismo periodo.
Un modelo que reaviva el debate en Francia.
Además del registro, Italia también exige un seguro de responsabilidad civil para cubrir los daños causados a terceros. Francia ya cuenta con un requisito similar para los usuarios de patinetes eléctricos.
Sin embargo, la idea de una placa de identificación es objeto de debate en Francia. Actualmente, la velocidad máxima permitida para los vehículos motorizados personales en Francia es de 25 km/h. Aquellos que superen esta velocidad se consideran ciclomotores y, por lo tanto, deben cumplir con regulaciones más estrictas, incluyendo el registro, la placa de matrícula y obligaciones adicionales para el conductor.
Quienes defienden el registro creen que ayudaría a combatir las motos modificadas ilegalmente y las conductas peligrosas, al facilitar la identificación de los usuarios. En Italia, las autoridades esperan que esto reduzca los accidentes y equipare el trato que reciben las motos con el que reciben otros vehículos en la vía pública.
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