Dinamarca ha puesto fin a su servicio postal público, una decisión que reaviva el debate europeo sobre el futuro de las obligaciones del servicio postal universal dentro de la Unión.
Dinamarca se ha convertido en uno de los primeros países europeos en desmantelar su servicio postal público tradicional, un hecho que ahora plantea interrogantes sobre el futuro de la política postal de la Unión Europea. La cuestión de la eliminación gradual del servicio postal universal se plantea con creciente urgencia en Bruselas, donde las instituciones examinan la pertinencia de las normas heredadas de una época en la que el correo físico dominaba la comunicación.
Varios Estados miembros siguen de cerca el ejemplo danés, que se enfrenta a un descenso continuo del volumen de correo y a un aumento de los costes operativos de sus redes postales nacionales. La transformación de los hábitos de comunicación, acelerada por la tecnología digital, está debilitando el modelo económico en el que se basa la obligación de entrega universal.
La Comisión Europea aún no se ha decidido sobre una posible revisión de la directiva postal, pero la presión de los operadores y de algunos gobiernos para flexibilizar las restricciones regulatorias se está intensificando.
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