El secretario general de la ONU, António Guterres, visita Chipre del 27 al 29 de julio, en la primera visita de un jefe de la ONU a la isla en dieciséis años. El objetivo: evaluar si las condiciones políticas permiten reanudar las negociaciones para la reunificación de la isla, dividida desde la invasión turca de 1974.
Este lunes se conmemora el 52.º aniversario de la invasión turca de Chipre, que provocó la partición de la isla entre la República de Chipre, en el sur, y la autoproclamada República Turca del Norte de Chipre, reconocida únicamente por Turquía. Cinco décadas después, la cuestión de Chipre sigue siendo uno de los conflictos congelados más antiguos del mundo.
La visita de Guterres se produce tras una reunión informal más amplia celebrada en Ginebra el pasado mes de marzo. Desde entonces, su enviada personal, María Ángela Holguín, ha mantenido numerosas consultas en Chipre, Grecia, Turquía, el Reino Unido y Bruselas para conocer la opinión de las capitales implicadas. En la isla, Guterres se reunirá por separado con el presidente chipriota Nikos Christodoulides y el líder turcochipriota Tufan Erhurman, antes de una reunión tripartita prevista para el 29 de julio en la residencia del Representante Especial de la ONU en la zona de amortiguación.
Según fuentes diplomáticas, el objetivo inmediato del Secretario General no es presentar un plan de solución. Lo más probable es que estas reuniones den lugar al anuncio de una nueva reunión informal, más amplia, que involucre a las dos comunidades chipriotas, así como a Grecia , Turquía y el Reino Unido —las tres potencias garantes establecidas por los tratados de 1960— y a las Naciones Unidas. Esta reunión podría celebrarse a finales de agosto o principios de septiembre. En esta ocasión, la organización internacional buscaría establecer un proceso más estructurado, con una secuencia de pasos definida y un calendario preciso.
El periódico británico The Independent informó el 12 de julio que Holguín estaba trabajando en un nuevo marco de solución. Este marco mantendría el modelo de federación bizonal y bicomunal, de conformidad con las resoluciones del Consejo de Seguridad, al tiempo que otorgaría una autonomía significativamente mayor a los dos estados constituyentes y reduciría los poderes del gobierno federal. A cambio, la parte turcochipriota tendría que aceptar ajustes territoriales, incluyendo la devolución de la ciudad amurallada de Varosha y la localidad de Morphou. El texto también menciona nuevos acuerdos de seguridad que permitirían la presencia continua de tropas griegas y turcas en la isla, bajo el mando de la OTAN . La ONU no ha confirmado ni desmentido esta información. El presidente Christodoulides declaró que «no todo lo publicado por el periódico es exacto».
Varios factores explican esta reactivación de la actividad diplomática. La elección de Tufan Erhurman como líder de la comunidad turcochipriota el pasado octubre cambió el panorama: a diferencia de su predecesor, Ersin Tatar, partidario de la solución de dos Estados, Erhurman manifestó su disposición a reanudar las negociaciones sobre la base de una federación bizonal y bicomunal. Este cambio no refleja una evolución en la postura oficial de Ankara, ni resuelve los persistentes desacuerdos sobre garantías de seguridad, igualdad política o la presencia militar turca. Sin embargo, abre una vía que la ONU pretende explorar.
La Unión Europea está intensificando su implicación en este asunto. El 8 de julio, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, dialogaron con el presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan , en Ankara, sobre la iniciativa de la ONU, instándolo a aprovechar esta oportunidad. Pocos días después, la Comisión nombró al vicepresidente ejecutivo, Raffaele Fitto, como su representante especial para la cuestión de Chipre. Para Bruselas, los avances en este tema podrían facilitar diversas áreas de cooperación con Ankara, cuyas relaciones siguen estancadas, en particular debido a la falta de una solución en Chipre.
Los intentos previos de la ONU fracasaron. En 2004, el plan Annan fue aprobado por la mayoría de los turcochipriotas, pero rechazado por el 75,8% de los grecochipriotas en referendos simultáneos. En 2010, Ban Ki-moon intentó reactivar las negociaciones entre Demetris Christofias y Mehmet Ali Talat, dos líderes partidarios de una federación, pero el impulso se estancó tras la derrota electoral de Talat ante Dervis Eroglu.
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