Una consulta a gran escala realizada por la Oficina para la Natalidad y la Infancia (ONE) en Valonia y Bruselas revela una señal preocupante: el deseo de ser padres está disminuyendo entre los adolescentes. De los más de 700 jóvenes encuestados, casi uno de cada cinco declaró no desear tener hijos en etapas posteriores de la vida, una proporción aún mayor entre las niñas. Esta tendencia se produce en un contexto demográfico ya de por sí deteriorado, ya que Bélgica registró su menor número de nacimientos en más de ochenta años en 2024.
Las contribuciones recopiladas reflejan una profunda ansiedad por el futuro. Crisis climática, inestabilidad social, miedo a un mundo percibido como más duro que el actual: para muchos adolescentes, tener un hijo parece una responsabilidad demasiado pesada. Algunos también mencionan la carga mental asociada a la paternidad y la sensación de no poder cuidar de los demás cuando ya tienen dificultades para cuidar de sí mismos.
El malestar adolescente está estrechamente vinculado a la escuela
El estudio destaca otro factor clave: la angustia escolar. Más de uno de cada cinco adolescentes reporta sentirse mal o muy mal, y la escuela es la principal fuente de dificultad, muy por delante de los problemas familiares. La presión por lograr resultados, un ritmo percibido como agotador, el acoso escolar y la pérdida de sentido alimentan un clima de ansiedad que afecta negativamente la salud mental de los jóvenes.
Para la ONE (Oficina Nacional de Atención a la Infancia) y varios actores institucionales, estas observaciones exigen una respuesta política integral. Los adolescentes demandan principalmente la presencia de adultos protectores y un entorno educativo más humano. Más allá de las tasas de natalidad, lo que está en juego es la capacidad de la sociedad para ofrecer perspectivas tranquilizadoras y un apoyo sólido a las generaciones más jóvenes.