Estados Unidos incautó un petrolero con bandera rusa en el Atlántico, sospechoso de transportar petróleo venezolano bajo sanciones, lo que marca una nueva escalada en la estrategia de la administración. Donald Trump Su objetivo es controlar los flujos de petróleo en América. La operación se produce pocos días después de la captura del presidente venezolano. Nicolás Madurolo que ha alterado el equilibrio político en Caracas.
Según funcionarios estadounidenses, la Guardia Costera y equipos de fuerzas especiales abordaron el Marinera, anteriormente conocido como Bella 1, tras una persecución de varias semanas. El petrolero estaba vacío en el momento de la incautación, pero Washington afirma que se utilizó para eludir las sanciones impuestas al sector energético venezolano. Las autoridades estadounidenses también interceptaron otro petrolero que transportaba crudo venezolano, lo que eleva el número total de incautaciones a cuatro en tan solo unas semanas.
La operación se llevó a cabo con el apoyo del Reino Unido, que incluyó un buque de guerra y medios aéreos. Londres indicó que esta cooperación formaba parte de los esfuerzos internacionales para combatir la evasión de sanciones. Sin embargo, la supuesta presencia de buques rusos cerca del petrolero ha reavivado las tensiones con... Rusia, ya en enfrentamiento con Occidente por la cuestión ucraniana.
Mientras tanto, la Casa Blanca está impulsando un acuerdo para desviar los envíos inicialmente destinados a Estados Unidos a China, principal comprador de petróleo venezolano. Pekín denunció lo que calificó de actos de intimidación y violación de la soberanía venezolana, mientras que la anticipación de un aumento de la oferta provocó una caída de los precios del petróleo en los mercados mundiales.
En Caracas, los aliados del régimen chavista permanecen en el poder bajo el liderazgo del presidente interino. Delcy RodriguezAtrapado entre denunciar la intervención estadounidense y buscar una cooperación pragmática en la cuestión petrolera, Washington afirma querer reactivar la producción venezolana con el apoyo de empresas estadounidenses y ha mencionado la venta de decenas de millones de barriles actualmente bloqueados por las sanciones.
Esta estrategia, que Trump ha defendido como herramienta de seguridad nacional y económica, genera gran preocupación entre los aliados de Estados Unidos, quienes temen el precedente que sentará la incautación de buques y el arresto de un jefe de Estado extranjero. También subraya el papel central del petróleo en la actual reestructuración de las dinámicas de poder en América Latina y el resto del mundo.